Martín Zurbano Baras

General liberal seguidor de Espartero, nacido el 29 de febrero de 1788 en Varea, localidad próxima a Logroño. En su juventud se dedicó a la labranza y negocios. Comenzó su carrera en la Guerra de la Independencia luchando al lado de futuros generales, entre ellos Espoz y Mina, defendiendo la constitución 1812

En el trienio constitucional se alistó como miliciano nacional y combatió a los absolutistas, formando una pequeña contraguerrilla denominada «partida de la muerte», librando combates en los lugares más dispares y lugares que parecían inaccesibles e incluso las tempestades, lluvias y nieves serían para Zurbano elementos aliados en su inigualable arrojo. 

En 1837 crea  un  grupo de seguidores que  denominará  "Batallón de Francos de la Rioja-Alavesa", por ser éste el escenario de sus operaciones, y con esta pequeña fuerza realiza una de sus más asombrosas hazañas, entre ellas alcanzar por sorpresa a Verástegui aprovechando la oscuridad de la noche y escabrosidad del terreno consiguieron llegar a Santa Cruz de Campezo, haciéndose numerosos prisioneros y recogiéndose un buen botín de armas y municiones.

Terminada la guerra civil y nombrado Espartero regente de España, se rebelaron contra él algunas poblaciones, entre ellas Barcelona. El Regente acudió para sofocar la rebelión llevando a su lado a Zurbano como uno de sus hombres de mayor valor y amistad. Zurbano sitió Reus y redujo a los sublevados, pero otros acontecimientos se habían precipitado y complicado tal situación y Espartero cayó, el cual, saliendo de España buscó refugio en Inglaterra. Zurbano quedó sin apoyo alguno y sin partidarios, buscando refugio en la Granja de Imaz, que poseía en las inmediaciones de Mendavia, consolándose amargamente de la situación en que le había dejado el partido liberal.

Haciéndose eco de promesas para combatir al gobierno moderado de Narváez, rival de Espartero, se lanzó a la rebelión el 11 de noviembre de 1844 en Nájera, con una partida de 80 hombres, entre ellos sus dos hijos y su cuñado Cayo Muro. Proclamando la constitución de 1837 y el retorno de Espartero al poder. 

La intentona fue un fracaso al no contar con las ayudas prometidas. Enfermo intentó atravesar la frontera, delatado, fue detenido y conducido a Logroño, donde estuvo encerrado en la planta baja de la antigua Casa Consistorial y posteriormente en el ex-convento de Valvuena.

El 21 de enero de 1845 moría fusilado el General Zurbano, junto a sus dos hijos y ante el piquete de ejecución, con entereza pronunció sus últimas palabras: "Jamás faltéis a vuestros juramentos, yo muero siempre leal a los míos". Seguidamente su cuerpo caía desplomado en el suelo, cobrando su figura un enorme prestigio progresista. 
Sus restos se encuentran actualmente terrados en el cementerio de Logroño pero se supone que con anterioridad estuvieron en el convento de Valvuena. 

La figura del General Zurbano, influyó notablemente en el riojano Práxedes Mateo Sagasta.

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