Diego Fernández y Vallejo.
Marqués de Vallejo

Banquero y mecenas. Senador. Nació en Soto de Cameros el 14 de marzo de 1824.Hijo de D. Manuel Fernández Segura y de Da. Nicolasa Vallejo y Baños. Se casó en primeras nupcias con Da. Sofía Flaquer Ceriola con la que tuvo dos hijos; y en segundas con Da. Nicolasa Gallo Alcántara y Sibes. Se trasladó joven a Madrid y vivió en la calle Fuencarral, precisamente donde está situado el edificio de la Telefónica.

D. Diego Fernández Vallejo dedicó toda su vida a la Banca, donde fue agente de bolsa, y a la política, cosechando grandes éxitos en ambos sectores. Fue elegido diputado a Cortes por los distritos de Nájera y Torrecilla en 1839; por la provincia de Logroño en 1865 y desde 1877 senador vitalicio, consejero de Agricultura, Industria y Comercio y, desde el 4 de octubre de ese año, oficial mayor de la Secretaría del Senado.

Gran amigo de Cánovas del Castillo tuvo gran influencia en la Restauración Monárquica a cuyo proceso ayudó con su gran fortuna. La reina Isabel II le concedió en atención a sus buenos servicios a la Corona el título de Marqués de Vallejo en 1864.


Su incesante actividad política y social le llevaron a desempeñar otros trabajos como el de gentilhombre de cámara con ejercicio o vocal de la Junta de Beneficencia de Madrid. Hombre profundamente religioso, caritativo y sencillo renunció a la Grandeza de España. Entre sus condecoraciones figuran las de Caballero de la Real Maestranza de Zaragoza; el Gran Collar de Carlos III y las Grandes Cruces de Isabel la Católica, la del Mérito Militar y la Pontificia de San Gregorio Magno.

Colaboró con su gran fortuna y buen corazón en distintas Fundaciones como el Colegio de Huérfanas de la Guardia Civil, a quien donó la finca "El Juncarero" y otras en Valdemoro para la construcción del Colegio (1878-1880).
La Iglesia y Convento de las Carmelitas Descalzas de Santa Teresa en la calle Ponzano de Madrid, comprando el solar y costeando la construcción del edificio que se inauguró el 29 de septiembre de 1893. Aquí está enterrada su segunda mujer, Da. Nicolasa Gallo, que murió el 7 de enero de 1905. 
El Colegio Asilo de Jóvenes Doncellas en Fuencarral, entregando a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl lo necesario para la alimentación y educación de niñas pobres.

La Fundación Instituto  San José para enfermos epilépticos en Carabanchel Alto. Su hijo y único heredero, José Manuel, murió a los 24 años victima de este enfermedad (1878). Este hecho dejó profunda huella en D. Diego que abandonó sus grandes negocios y la banca para dedicarse a la atención de los enfermos y de los pobres, empleando en ello toda su fortuna considerada como una de !as más grandes de España en aquella época.

El Marqués de Vallejo murió en Madrid el 31 de diciembre de 1901 siendo enterrado en la sacramental de San Isidro hasta que en 1995, se le trasladó a la cripta de la Fundación Vallejo, sita en Madrid, barriada de Carabanchel, Avenida de la Aviación, s/n. Su esposa continuó con la labores de ayuda y socorro para con los necesitados creando nuevas Fundaciones:

Fundación del Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI). Dª Nicolasa creó esta institución para la educación de obreros y de sus hijos. El edifico se construyó en el Paseo de los Areneros (en la actualidad Alberto Aguilera) creándose una Escuela de Aprendizaje donde se enseñaron oficios de forja, ajuste, fundición y carpintería mecánica y otra para la formación de peritos mecánico-electricistas.

Casa Asilo de los Convalecientes. Complejo de edificaciones donde se atendió a los pobres cuando salían del hospital y no tenían donde reponerse. También fue entregado a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

En el testamento de Da Nicolasa encontramos los legados que dejó a las siguientes instituciones madrileñas: parroquias de San Martín y San Luis Obispo, a las obras del Seminario de Madrid; a la Catedral de la Almudena; a las Conferencias de San Vicente de Paúl; al Colegio de Huérfanas de la Guardia Civil; al Noviciado de las Hermanas Carmelitas; al Colegio de San Diego; al Convento de la Encarnación; al Convento de las Siervas de María; a las Hermanas de la Divina Pastora; a todos los establecimientos de Beneficencia; a todos los Conventos de Clausura; a todos los institutos Religiosos; a la Beneficencia General; al Colegio de Jóvenes Doncellas además de becas perpetuas para seminaristas. No olvidó en su testamento la tierra riojana de su marido y dejó mandas para la ciudad de Logroño y para Soto de Cameros.


Fuente: Riojanos en Madrid - Centro Riojano de Madrid