Francisco Sáez Porres

Francisco Sáez Porres nació el 20 de enero de 1944 en Cuzcurrita de Río Tirón. En 1955, a los 11 años cumplidos, ingresó en el Seminario de Logroño y cursó estudios de Filosofía y Teología, licenciatura que consiguió por la Universidad de Comillas. Tras ser ordenado en junio de 1967 a los 23 años, fue destinado como párroco a Santa Engracia de Jubera y los pueblos que componían la parroquia. Allí desarrolló una labor de acercamiento a la gente y, más en concreto, a los jóvenes, promoviendo el Teleclub, con Biblioteca, etc. Con el fin de obtener ingresos económicos para comprar todo lo que se necesitaba se creó una granja de conejos. 

Estando en Santa Engracia se vinculó a la J.O.C. (Juventud Obrera Católica) pasando a ser Consiliario de JOC en 1970. En el 73 fue destinado a Viguera para poder dedicar más tiempo a su labor como Consiliario de JOC. En la Semana Santa del 74 fue detenido junto con otros de la JOC y HOAC. 
Tanto en homilías como en escritos o reuniones manifestaba su actitud desacorde con el régimen franquista, luchando por la libertad de expresión, derechos humanos y derechos laborales.
Tomó contacto con el mundo obrero trabajando en distintos ámbitos, desde escayolista al sector de la madera, en el que fue nombrado enlace sindical y pasó a ser presidente de la UTT de la madera al ser elegido por los enlaces sindicales del sector.

Crearía desde dentro un movimiento sindical reivindicativo de lucha contra el sindicalismo vertical. Dentro de este mismo ámbito impulsó las CC.OO. en La Rioja antes de construirse como sindicato y promovió la negociación colectiva en el sector de la madera, consiguiendo junto con los trabajadores los mejores convenios que hasta entonces se habían conseguido, aunque no estuvieron exentos de movilizaciones dándose la huelga más importante y de mayor incidencia de la historia de la madera.
En 1975 entró a formar parte de la O.R.T. (Organización Revolucionaria de Trabajadores). La lucha contra el régimen fascista fue continua y constante. En el 76 se crea el Sindicato Unitario, siendo nombrado Secretario General de La Rioja, desde donde forjó un sindicalismo de clase, asambleario, reivindicativo y sobre todo de izquierdas. En 1977 se presenta a las elecciones generales por la O.R.T., sin embargo, al no estar ésta legalizada como Agrupación electoral de los Trabajadores de La Rioja y debido a la Ley Electoral existente entonces, no fue Diputado, a pesar de que obtuvo un gran respaldo popular.

En 1979 se presentó a las primeras elecciones municipales ya por la O.R.T , saliendo elegido  concejal  por  el  Ayuntamiento  de  Logroño. Su  labor  fue  hacerse  eco de  los 
 problemas del movimiento vecinal, políticos y sociales que se planteaban en nuestra ciudad. Cuando desaparece la O.R.T. sigue en el Sindicato Unitario, siendo su líder indiscutible como Secretario General.

Una vez finalizada la legislatura, vuelve a su puesto de trabajo y a principios del año 1988 fue nombrado Presidente de Cruz Roja de La Rioja acometiendo su reforma y democratización. En las primeras elecciones democráticas de esta institución en 1989 de nuevo fue elegido su Presidente en La Rioja, cargo que compatibilizó con su trabajo en Justicia. Dentro de esta institución en el mismo año fue nombrado miembro de la Comisión de Garantía a nivel estatal. Mediado su segundo mandato sufrió un infarto que le obligó a dejar esta presidencia el 15 de febrero de 1992. Una vez recuperado sigue trabajando como funcionario de la Administración de Justicia y se vuelve a vincular a ONGs, proyectos de revistas, etc. y participa a nivel sindical como Delegado de Justicia siendo elegido Presidente de la Junta de Personal en las últimas elecciones sindicales.
En las elecciones municipales de 1995 se vuelve a presentar esta vez en la lista del PSR-PSOE como independiente y sale elegido Concejal en el Ayuntamiento de Logroño, desarrollando su labor de oposición en los servicios sociales, el movimiento vecinal, la Universidad popular. Siempre quedó patente su compromiso con los ciudadanos, con su problemática en los más distintos ámbitos (reconocimiento de los derechos humanos, solidaridad con el Referéndum del Sáhara, programas del Tercer Mundo), su compromiso con las distintas etnias (gitanos, inmigrantes...) y su compromiso con la cultura.
Era un amante de los deportes, de la música, de la amistad, de la lectura y de la radio. Persona de principios en su vida siempre le acompañó el sentido de la justicia y la solidaridad. Honrado a carta cabal, sencillo, gran comunicador, inteligente, desprendido y cálido. Amante de su familia, culto y trabajador incansable.
Murió de un ataque al corazón el 3 de febrero de 2000 durante la celebración de un pleno, en su segunda legislatura, cuando defendía los derechos humanos pidiendo el procesamiento de Pinochet.

Su muerte caló hondo entre la ciudadanía de todos los sectores de la ciudad: políticos, sociales, culturales, vecinales..., siendo visitada su capilla ardiente por gran número de personas de toda condición y su entierro fue una manifestación de duelo impresionante.


Datos facilitados por: Foro Cívico Francisco Sáez Porres