Manuel de Orovio Echagüe 

Político. Nace en Alfaro en 1817 y fallece en Madrid el 18 de mayo de 1883. Cursó estudios de Derecho en la Universidad de Zaragoza, y terminados estos, participa desde 1846 en la vida política local, siendo alcalde de su localidad, hasta que en 1850 obtiene su primera acta de Diputado en el Congreso, por la provincia de Logroño. 

Rápidamente se fue haciendo un lugar entre las personalidades de la política española y en 1858 fuera nombrado Gobernador Civil de Madrid. 

En 1865 fue nombrado Ministro de Fomento para reemplazar a Alcalá Galiano, misión nada fácil pues tenía que sustituir a un personaje consagrado y por otra, tenía que hacer frente a una ardua situación en el terreno educativo como la polémica que se había planteado en la Universidad en torno a la figura del catedrático Emilio Castelar. 

Permanece apartado de la política hasta el final de la 1ª República, entrando nuevamente con la Restauración y en el primer Gobierno que presidió Cánovas del Castillo asumió la cartera de Fomento, en el ejercicio de la cual produjo en febrero de 1875 una circular que despertó el rechazo de la Universidad, pues suponía discrepancias entre profesores de tendencia republicana y secularizadora, por un lado y del Gobierno e Iglesia por otro. Una vez dejó este ministerio, pasó a una de las presidencias del Consejo de Estado. Más adelante, el 11 de julio de 1877, en el Gobierno que formó Cánovas, asumió la cartera de Hacienda, que retuvo hasta el 19 de marzo de 1880, incluso después de que dejara la presidencia Cánovas y la tomara Martínez Campos. 

Se reconoce que a lo largo de su ejercicio ministerial puso al día el pago de los haberes a las clases dependientes del Tesoro, termina con el sistema de préstamos de particulares al Estado, el Tesoro tuviera una mejor dotación de recursos permanentes, que se vigorizó la recaudación y los presupuestos se presentaron con mínimos déficit. Controló la conversión de los Bonos y pagó con puntualidad los cupones. La Reina Isabel II le concedido el marquesado de Orovio y le designó como Senador vitalicio. 
 


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Real decreto de 9 de octubre de 1866