Luciano Murrieta García-Lemoine
(Marqués de Murrieta)

Había nacido en Arequipa (Perú) en 1822 -o el 31 de agosto o el 22 de septiembre- coincidiendo con Espartero, ahora Coronel, que estaba destinado en esta ciudad. Su familia paterna, procedente de las Encartaciones, estuvo muy ligada a los negocios mercantiles primero, y más tarde a los financieros, en Londres.

  Desde muy joven ingresó en el ejército, estando muy unido a la persona del más tarde general Espartero, que desde 1827 había emparentado por vía matrimonial con una destacada, económica y socialmente, familia riojana. Pero el Coronel Luciano Murrieta, grado militar máximo que alcanzó, después de los desengaños políticos del esparterismo y de su exilio londinense dejó esta profesión, en la que no destacó, para dedicarse a otros menesteres.

Espartero, al casarse, consiguió una destacada hacienda procedente de un sustancioso mayorazgo heredado por su mujer, y entre sus producciones estaban los vinos de sus aranzadas plantadas. En las bodegas de la familia de los Duques de la Victoria, Luciano Murrieta inicia sus actividades de vitivinicultor, primero como reto personal de cualificación de los productos de la casa ducal, y más tarde, como medio de vida o negocio industrial. En el primero de los retos Luciano recibió sus recompensas en formas de medallas en Exposiciones (Exposición Nacional de Agricultura en Madrid - 1857) y de alabanzas (la siempre mencionada exitosa exportación a América de 1852) en todos los momentos críticos de la vitivinicultura riojana.
La decrepitud, y más tarde muerte de Espartero, le lleva al segundo reto: crear su propia explotación agraria e iniciar su propio negocio vitivinícola. Para ello en 1878 compra la finca Ygay próxima a la ciudad de Logroño en su salida hacia Zaragoza, para además de crear su "Chatea-Ygay" dedicado a la producción de vino de calidad, ocuparse de otras plantaciones y producciones, como el aceite, la miel, la carne y el cereal en general. Según las fuentes catastrales de la época su extensión era de unas 168 hectáreas, de las que el monte y el viñedo (43 hectáreas) ocupaban casi la totalidad. Pero además en ella situó su residencia y un complejo de construcciones para la explotación de la finca

El Marqué de Murrieta muere sin herederos directos y sus pertenencias pasan a un sobrino, que más tarde vende al verdadero continuador del espíritu de D. Luciano, el Conde de Artaza, también sobrino, Julián de Olivares y Ballivian, todo el complejo agrícola Ygay.

D. Luciano Murrieta es toda una institución social en la ciudad de Logroño y sus alrededores en las décadas finales del siglo XIX y en las primeras del XX, siendo nombrado hijo adoptivo y predilecto de La Rioja.


Fuente: Francisco Bermejo

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