Guillermo Larios Zabala

  Durante el siglo XX uno de los signos distintivos de la colectividad riojana en Chile fue la dedicación de gran cantidad de hijos de La Rioja a la actividad maderero-forestal. En estas líneas recordamos a quien con justicia se puede considerar el "padre" de los madereros riojanos en Chile.

Los datos biografícos de Don Guillermo nos señalan que nació en Villoslada de Cameros el 1 de febrero de 1864 en un hogar de agricultores y ganaderos y efectuó sus estudios en la escuela de la localidad. Sus padres fueron Manuel Larios Lacámara y Agustina María Zabala Moreno. Tuvo dos hermanos. Valentina, casada con Martín González Sánchez, y Valentín, casado con Beatriz Pinillos.

Para 1884 Don Guillermo había dejado el pueblo. En las inscripciones de ese año para el alistamiento en el servicio militar de quince personas llamadas sólo ocho se presentaron, los otras siete presentaron excusas, ya que estaban ausentes del pueblo y dedicados al comercio en otras provincias de España. 
A este llamado se presentó su padre Manuel excusándolo e indicando que se encontraba dedicado al comercio en la ciudad de Sevilla, con domicilio en Areneros número 1 esquina de Las Plazas del Pan.

Es curioso señalar que en 1992 aún existía en este domicilio una tienda de ultramarinos seguramente continuadora de la primitiva, como es posible deducir de la antigüedad del edificio y de lo que señalaba ese año su propietario, quien decía haberla adquirido en 1975 "pero asegura que es mucho más antigua pues fue fundada por el padre del anterior propietario que en la actualidad tiene 80 ó 90 años".

A fines del siglo XIX existía en Sevilla un importante núcleo de emigrados desde la Sierra de Cameros y en particular de Villoslada dedicados al comercio, algunos como dueños de establecimientos y otros como dependientes en ellos mismos. Ya en 1880, según una relación de ese año que se conserva en el Ayuntamiento de Villoslada, más de veinte vecinos se encontraban radicados en esa ciudad del sur. A ellos se agregarían en los años siguientes otro número similar. Los pioneros habían instalado establecimientos comerciales a los que llevaban a sus coterráneos, que posteriormente se independizaban. No lo sabernos con exactitud pero es probable que haya sido llamado a trabajar en el comercio de propiedad de algún pariente como Martín Zabala o Francisco Zabala, deducimos esto por el hecho de que en los mismos años otros emigrantes de Villoslada dicen tener ese mismo domicilio, como Pedro Medel Zabala en 1885. En la misma época encontramos radicados en Sevilla a otros jóvenes que llevan el apellido Zabala, como Julián Martínez Zabala en 1871, Agustín García Zabala en 1875, Ángel Gil Zabala en 1889, Leonardo Gil Zabala en 1892, Andrés Sáenz Zabala en 1894. Esto claramente nos indica que existió una cadena familiar de emigración hacia Sevilla cuyo nexo era la pertenencia a la familia Zabala.

La residencia de Don Guillermo en Sevilla no duró más de tres años. Su llegada a Chile debe de haberse producido en tomo a 1885 ó 1886, sabemos que ésta se produjo recalando en el puerto de Buenos Aires y posteriormente cruzando la cordillera de Los Andes a lomo de mula, como era usual en esa época. Los únicos parientes directos que tenía en Chile Don Guillermo eran su primo hermano Celestino García Larios, nacido en 1867, y Don Pedro Zabala Sánchez de Lollano, también primo hermano, pero nacido en 1846, por consiguiente dieciocho años mayor. Don Guillermo debo de haberse trasladado a Chile para trabajar con Don Pedro, por el vínculo de parentesco y porque además Don Pedro, por entonces soltero, tenia establecido en Chile un local de venta de madera elaborada que debe de haber sido el lugar donde Don Guillermo aprendió los conceptos básicos del negocio maderero.
Lo señalado concuerda con un par de testimonios obtenidos en Villoslada de personas de edad mayor, en especial de la persona que atendió domésticamente el hogar de Don Pedro Zabala en sus últimos años de vida, una vez retirado de los negocios y retornado desde Chile a Villoslada.
En 1888, con sólo 24 años de edad, Don Guillermo crea su primera barraca de maderas con el nombre de "El Sol" en la Avenida Alameda 2843 de Santiago. En los siguientes años "El Sol" cambia a la denominación de "Casa Larios", quedando como casa central, y establece otras barracas colaboradoras de madera y depósitos de mayores dimensiones con los nombres de "La Mapocho", en calle Mapocho 1645 (posteriormente Manuel Rodríguez 1150), "El Siglo", en la calle Molina 77, y la "San Pedro", en la calle San Diego 965, todas en Santiago. La sociedad adquiere más tarde un fundo de 6.000 hectáreas en la zona de Los Lagos que denomina "Logroño".
El éxito comercial y económico le llega rápidamente, de manera que comienza a integrar a sus empresas a parientes y coterráneos llegados desde España, entre otros Domingo y Dionisio Hernández Zabala, Francisco y Felipe Lacámara Ruiz, Juan y Miguel Lacámara Bazo, Juan de Pablo Muro, Julio Díaz, Manuel, Leonardo y Daniel González Larios, Manuel Elias, oriundo de Ortigosa de Cameros, José Navajas Espinosa, oriundo de El Pasillo de Cameros, Guillermo Lores Marino, gallego, su cuñado Antonio Fernández Puente, los hermanos Pérez Moreno, Agapito Fernández, Ramón Sáenz Muro, otros se integran más tardíamente como Ángel García González, Baldomero Herreros, Bernabé Pando, etc. y muchos más cuya enumeración sería larga. Algunos alcanzaron la calidad de socios, otros de interesados, apoderados o bien empleados. La mayoría de ellos con el paso del tiempo se independizaron creando sus propios establecimientos de venta de madera. En la calle Molina, adyacente a la barraca ''El Siglo", construyó la sociedad un edificio de departamentos donde vivían los primeros años aquellos que llegaban a Chile.

Su empresa "G. Laríos y Cía." fue la primera y más importante del sector maderero y ampliamente conocida en el país. Se transformó en una verdadera "escuela de negocios madereros" para un gran numero de jóvenes de Villoslada y de otras localidades de Cameros que viajaban a Chile a corta edad al alero de la empresa de Don Guillermo. Ello se tradujo en una fuerte presencia de los riojanos en este negocio, especialmente los oriundos de Villoslada, a tal punto que durante las primeras siete décadas del siglo XX el negocio maderero-forestal se identificó plenamente con la colectividad riojana residente en Chile.

Los libros que sobre la colectividad española de Chile se publicaron a comienzos del siglo XX describen la sociedad "G. Larios y Cía" de la siguiente forma.

En España y Chile, editado en 1920, página 288, se señala "Actualmente y debido al gran movimiento y auge que esta compañía maderera ha adquirido, está considerada como una de las principales de Sudamérica en este ramo de importación de maderas de todas clases, desde las más fuertes y resistentes hasta las más finas y delicadas; habiendo llegado a gran altura en su crédito comercial supuesto que gira con un capital que sobrepasa de 5.000.000 de pesos. Con el propósito de facilitar el negocio de importación de maderas, esta casa ha instalado varias Oficinas en el Sur, Oficinas que funcionan todas con un resultado altamente satisfactorio, tales como las de Pitrufquén, Curacautín, Puerto Montt y Quemchi; debemos mencionar además que hay repartidos varios agentes en casi todas las poblaciones del Sur. Un dato muy importante y muy preciso que pone de manifiesto la intensa obra que vienen realizando los señores que integran esta Sociedad es el siguiente: con el fin exclusivo de transportar las maderas desde los canales del sur con destino al primer puerto de Chile, a Valparaíso, tiene a su disposición y de su propiedad una goleta que no desplaza menos de 80 toneladas y que ostenta el nombre de Villoslada".

Unos años después el libro España y América. Tomo Chile, editado en 1927, página 37, señalaba, "La firma que motiva esta información fue fundada en el año 1887 por don Guillermo Larios y es en la actualidad sin disputa la entidad comercial más importante en el ramo de maderas, que trabaja en el país".

A comienzos de la primera década del siglo XX Don Guillermo se traslada a vivir a España, dejando la dirección inmediata de los negocios en manos de dos de sus parientes cercanos, Francisco Lacámara Ruiz y Domingo Hernández Zabala a quienes había asociado a la firma. En 1905 sabemos que se encuentra residiendo en Villoslada. Allí manda edificar una hermosa casa en la primera línea frente al río Iregua, cercana a la Plaza Chile, fácilmente identificable por la imagen en su frontis de la Virgen de Lomos de Orios pintada en mosaicos. Tuvo casa también en Logroño y en la ciudad de San Sebastián y un apartamento en el barrio Salamanca de Madrid. La casa de Villoslada permanece aún en poder de los descendientes en buenas condiciones de conservación.

Se casó en 1909 con la Sra. Emilia Fernández Puente, nacida en Santiago de Compostela, si bien su padre Bernabé Fernández y García-Jalón era oriundo de La Rioja con antiguas raíces en la región. Del matrimonio nacieron cuatro hijos.

A pesar de fijar su residencia habitual en España, vuelve a Chile en varias oportunidades. Entre 1922 y 1924 reside temporalmente en Chile. Entre los años 1926 y 1928 también reside en Chile. En 1930 se traslada a Chile y vuelve a España en 1931 para no retornar más comenzando a abandonar los negocios debido a una avanzada ceguera. En este último viaje la Sra. Emilia ocupa la Presidencia del Hogar Español, importante institución de beneficencia de Santiago. Poco después fallecerá Don Guillermo en 1932. siendo sepultado en el cementerio de Villoslada. Una vez fallecido su viuda formó una nueva sociedad junto con su hermano Antonio Fernández Puente y Manuel González Larios.
Su viuda, la Sra. Emilia, realizaría en 1950 un último viaje a Chile falleciendo en 1953 en Madrid. En varias oportunidades don Guillermo y posteriormente su viuda fueron donantes de la Caridad anual de Lomos de Orios.
Don Guillermo desarrolló diversas obras de beneficencia y de adelanto en favor de su pueblo natal, lo que se tradujo en que el paseo principal de Villoslada denominado popularmente "El Espolón" tenga por denominación oficial la de "Paseo Guillermo Larios Zabala", según reza una antigua placa metálica esmaltada en su acceso.
Los cuatros hijos que tuvo Don Guillermo fueron:
Aida Larios Fernández, nacida en Santiago de Compostela en 1909. Residió en España hasta su fallecimiento, sus restos reposan en el cementerio de Villoslada. Casada con Alejandro Harguindey Salmonte, abogado y magistrado, oriundo de Galicia, quien también tuvo cristiana sepultura en el cementerio de Villoslada.

Alicia Larios Fernández, nacida en Santiago de Compostela en 1911 y casada con Víctor Díaz del Río y González-Aller, nacido en El Ferrol, Galicia, en 1907.Ingeniero Naval.

Rafael Larios Fernández, nacido en Logroño en 1916 y casado con Pilar Acacio de la Peña, natural de Villarrobledo, provincia de Albacete, descendiente de una destacada familia de esa ciudad. Ambos descansan en el cementerio de Villoslada.

Y finalmente Ramiro Larios Fernández, nacido en Logroño el 5 de marzo de 1918 y casado con Lina Mengotti Saurer, nacida en Saint Gall, Suiza.

Dos de sus hijos se radicaron definitivamente en Chile, Alicia en 1946 y Ramiro al año siguiente. La casi totalidad de la descendencia de ellos reside en Chile. El único de sus hijos que siguió involucrado en negocios madereros fue Ramiro, fallecido prematuramente en 1970 y el hijo mayor de este, también de nombre Ramiro.

Esta es una breve reseña de los principales hitos de la vida de quien debe ser considerado el "padre" de los madereros riojanos en Chile. A esta actividad económica se dedicó gran numero de oriundos de esa región, algunos de los cuales aún siguen en ese negocio, así como sus descendientes nacidos en Chile. Su condición de pionero de la actividad maderero-forestal a escala empresarial en Chile y además su condición de impulsor de un importante flujo de jóvenes cameranos que se dirigieron a Chile para emplearse en su empresa le tienen merecidamente ganado un lugar de privilegio entre todos los riojanos y españoles que se radicaron en Chile durante
los últimos 120 años. Las consecuencias de su acción empresarial y de su obra cruzan desde fines del siglo XIX todo el siglo XX y se encamina hacia el XXI.


Datos facilitados por: Juan Antonio García Sánchez, de su libro "La Rioja y los Riojanos en Chile (1818-1970)"