Francisco Lacámara Ruiz

  Nació en Villoslada de Cameros en 1878 y efectuó sus estudios en la escuela de la misma localidad. A los 18 años se presentó al alistamiento para el servicio militar tocándole intervenir en la guerra de Cuba. En 1903 llega a Chile radicándose en San Vicente de Tagua, para trabajar con el vasco Manuel Aguirre San Antón. Pocos años después se traslada a Santiago para trabajar en la sociedad "G. Larios y Cia." de la que llega a ser uno de los dos principales socios administradores.

En 1922 Don Francisco junto a su hermano Don Felipe y a su primo Don Juán Lacámara Bazo se independizaron de la firma "G. Larios y Cía." formando la sociedad "Lacámara y Cía.", de la que también formó parte posteriormente Don Miguel Lacámara Bazo, hermano menor de Don Juan. Ya para 1927 eran propietarios de las barracas "Iberia", "Ambos Mundos" y "La Estrella" en Avenida Matta 1250, todas en Santiago. Además, poseían la barraca "El Sol" en la ciudad de La Calera. Eran también propietarios de los fundos madereros "San Miguel", en Curacautín, con 900 hectáreas de raulí y "Villoslada", en Vilcún, con 1.200 hectáreas de bosques madereros.
En la estación Yungay de Santiago poseían un desvío de ferrocarril propio donde tenían instalaciones industriales para la elaboración de maderas. Para un mejor y más rápido traslado de la madera desde el Sur a Santiago tenían vagones de ferrocarril propios.
Siguieron creciendo y en la década de 1930 era una de las empresas de mayor importancia de la colectividad española y del sector maderero-forestal.

El año 1948 se disuelve la sociedad dividiéndose los activos entre los hermanos Lacámara Ruiz, por una parle y los hermanos Lacámara Bazo, por la otra. Don Francisco y su hermano Felipe forman la sociedad "Lacámara Ruiz y Cía. Ltda.", cuya principal barraca de maderas fue la "Ambos Mundos" ubicada en Avenida La Paz de Santiago, además de Oficinas en otras ciudades del país y el fundo maderero San Vicente en la zona sur de Chile.
Don Francisco desarrolló además otras actividades mercantiles. Fue fundador del Banco Español-Chile y su Vicepresidente y director por muchos años. Fue director de las Compañías de Seguros "La Ibero-Chilena" y "El Cilobo" y de esta última fue su Presidente en la década de 1930.

Debemos destacar con gran énfasis su labor en el seno de la colectividad española residente, donde dejó profundas huellas que hasta hoy perduran. Todas las obras, inquietudes y afanes propios de la colectividad encontraron en él una amplia y generosa acogida.

Fue fundador y Vicepresidente del Hogar Español de Santiago. Presidente por largos años de la Sociedad Española de Beneficencia. Fundador y primer Tesorero de la Sociedad Benéfica Provincia de Logroño en 1918, de la que sería Socio Benefactor designándosele en 1953 Socio Honorario de la misma. Socio Honorario de la Sociedad Española de Socorros Mutuos. Miembro Honorario de la Bomba España. 
Director del Círculo Español entre 1925 y 1938 y miembro de otro gran número de instituciones culturales, benéficas y sociales de la colectividad española y también chilenas. En el acceso al Mausoleo Número uno de la Sociedad Española de Beneficencia del Cementerio General de Santiago existe una gran placa de bronce dedicada en su homenaje en que aparece su perfil en sobrerrelieve.

En 1954 el Gobierno Español, por su meritoria labor de estrechamiento de relaciones entre los pueblos de Chile y España le otorgó la Condecoración al Mérilo Civil en el grado de Comendador.

En el aspecto personal podemos señalar que se casó en 1910 con la Sra. Aurora Martínez Linares con quien tuvo dos hijos. Germán Lacámara Martínez, casado con Carmen Aguirre Abarca y con quien tuvo nueve hijos y Amelia, casada en primeras nupcias con Oscar Arechaga y en segundas nupcias con José Martínez, de ambos matrimonios no hubo descendencia.

Don Francisco falleció en Santiago el 27 de agosto de 1957 despidiendo la colectividad española y riojana residente en Chile " a una figura señera, que había alcanzado el plano que los hombres sólo reservan a los espíritus selectos. Más de cincuenta años de residencia en Chile y una fervorosa consagración al progreso de este país, le habían hecho acreedor al aprecio en todos los sectores". Quienes le conocieron le recuerdan como un hombre humanista, abierto a la gente y de una gran calidad humana.


Datos facilitados por: Juan Antonio García Sánchez, de su libro "La Rioja y los Riojanos en Chile (1818-1970)"