Juan de San Millán

Es, sin género de duda, el personaje más ilustre entre los que han renombre y gloria a este pueblo. Halan muy encomiásticamente de este Prelado el Rvdmo. Padre Flórez en el tomo XXIII de su monumental España Sagrada, su continuador el Padre Risco en el tomo XXXVI, Manuel Béjar en la Biografía Eclesiástica Completa y más modernamente. el Padre Constancio Gutiérrez. S. I., en Españoles en Trento y don Amancio Blanco Díez en Colegiales Riojanos.

   Nació en Barrionuevo, que con el barrio de San Jorge o Santurde formó la villa de San Millán. El año de su nacimiento unos dicen ser el 1492 y otros, el 1497; parece esta segunda fecha la más probable. Sus abuelos paternos eran naturales de Arenzana de Abajo. Por unas fotocopias de documentos que tratan de la familia de este señor obispo -fotocopias que tuvo la amabilidad de mandarme espontáneamente don Francisco G. Valdecasas, hace ya unos años- se ve que tuvo varios hermanos.

Dos fuertes estímulos -la virtud y la pobreza- bien herma- nados aguijonearían al joven Juan a dedicarse con ardor a la adquisición de la ciencia, cuyo estudio había ya comenzado. Fue colegial del Colegio de Portacaeli de Sigüenza y ganó con grande ventaja sobre los otros opositores. primero una beca en el Colegio de San Ildefonso. de Alcalá, y, pasados dos años, otra en el Colegio de San Bartolomé, de Salamanca.
Aquí fue profesor más de veinte años, gozando de muy grande fama de santo y de sabio. Su firma se encuentra junto con las del agustino Padre Córdova, Fray Domingo Soto y otras, en la respuesta que dio la Universidad de Salamanca a una consulta de Carlos V. En el libro del Padre Zarco. agustino. España y la comunión frecuente, aparece el Maestro San Milllán como propugnador de la frecuencia de la comunión.

Hallábase consagrado de todo corazón, escribe de él otro riojano, a sus lecciones de cátedra, sin cuidarse lo más mínimo, según era de grande su modestia, de ambicionar honores o acrecentar sus rentas, cuando Carlos V, movido por la gran fama de virtud y ciencia, lo presentó el año 1574 para el obispado de Túy. del que tomó posesión el mismo año. Asistió en su segundo período al Concilio de Trento e intervino en la discusión de varios decretos. Sobre todo, rayó a muy gran altura su ciencia teológica al examinar el decreto presentado sobre la atrición y tan sólida pareció a los Padres la argumentación del obispo San Millán que en lugar de la palabra "sufficit", rechazada por él, logró que se escribiera la palabra "disponit" y que se borrara un inciso que tampoco le parecía conforme con la verdadera doctrina.

Vuelto de Trento, siguió rigiendo su diócesis de Túy hasta que Felipe II lo trasladó ala de León, el año 1564. Podemos decir que en esta nueva parcela de la viña del Señor su caridad para con los necesitados no conoció límites. En una memoria escrita por don José Martín Navarro, Lectoral que fue de León, se lee lo siguiente:Pocos días después (de la toma de posesión) llamó a su mayordomo García de Cosío, que era natural de San Míllán, hombre ejemplar, cortado al talle de su amo, y le hizo un razonamiento de esta forma: 'Lo que importa, García, es que luego, dentro de ocho días, estéís con todos los curas de las parroquias y secre- tamente les avíséis que cada uno recorra su feligresía y se informe de hombres de crédito y satisfacción; qué pobres vergonzantes hay que, habiéndose vísto con conveníencias, se hallen ahora necesitados; qué viudas pobres; qué hijas tienen; y de cada una de estas personas me traéis un memorial, que me entregaréis a mí para que los dos veamos sobre lo que pienso hacer'». y lo que el obispo pensaba hacer, e hizo una vez que tuvo la lista de pobres en sus manos, fue entregar cien ducados a cada una de las madres de las doncellas huérfanas para que éstas pudieran contraer matrimonio, llamar a los ancianos y viudas necesitados y darles una buena limosna, encargándoles que volvieran dentro de quince días, y vestir a los andrajosos, despojándose algunas veces de los vestidos que él llevaba.

A la Villa y Valle de San Millán hizo también grandes mercedes. Dio una crecida suma para librarlo de los tributos que pesaban sobre sus habitantes y favoreció de diversas maneras a muchas personas necesitadas.  Murió este ilustre prelado en León el 11 de abril de 1578.


Fuente:
Agustinos Recoletos de San Millán de la Cogolla

Riojanos Ilustres