Manuel Jalón Corominas

Inventor, ingeniero y oficial del Ejército del Aire en la base aérea de Zaragoza. Nacio en Logroño el 31/01/1925 y fallecido en Zaragoza el 16/12/2011. En 1956 colocó un palo a una bayeta, un cubo y un escurridor de rodillos con pedal en un escaparate de Zaragoza. Valorado en 395 pesetas, era un artículo de lujo que nadie sabía para que servía. Su creador le puso el nombre de fregasuelos, palabra que considera más elegante, pero su primer vendedor la nombró fregona y así ha pasado al diccionario. Esta palabra se aplicaba antes a la mujer que fregaba y ahora se refiere también al utensilio. En Andalucía la llaman aljofifa: en Castilla, mopa o lamazo; En Cataluña, mocho y en Venezuela y Sudámerica, coroto, pero en realidad poco importa los nombres atribuibles a dicho artilugio si cumple con su cometido.

  Su creador dice que la ideó pensando especialmente en las mujeres mayores que fregaban de rodillas y lo más importante evitó que millones de personas sufrieran enfermedades como bursitis en las rodillas, artritis, artrosis, lesiones por astillas, infecciones, hongos en las uñas y el deterioro de la manos. Era un trabajo bastante penoso y sólo lo ejercían aquellas mujeres que no tenían otra posibilidad de empleo.

Hoy en día se calcula que al menos dos millones de personas usan cada día la fregona en España, lo que demuestra que siendo un objeto muy sencillo, barato y pensado para el pueblo tiene trascendencia para mucha gente. El mayor problema para vender el artilugio inventado fue enseñar para que servía. Para demostrarlo el representante fregaba el esblecimiento y entonces lo compraban. Aunque está muy extendido el uso de la fregona, todavía hoy, hay lugares en Sudámerica que no saben para que sirve y venden los componentes por separado.
Se dió a conocer haciendo demostraciones en los escaparates de las tiendas, en las vueltas ciclistas con una furgoneta escoba que llevaba una gran fregona en el techo y tiraron sobre las ferias de muestras paracaídas con publicidad, ya que no había presupuesto para hacerlo de otra manera. Aún así había mujeres que la devolvían porque no sabían cómo funcionaba.
Antes de convertirse en uno de los objetos más exportados de la historia, hubo que perfeccionar el invento. En el año 59 el Sr. Jalón sustituyó los rodillos de escurrir por un embudo lleno de agujeros, en 1965 cambió la forma del cubo ya que según explica el Sr. Jalón es el primer cubo con generatriz curva, que es la que da resistencia al fuselaje de los aviones y eso supone un 25% menos de peso, un 25% menos de material y simplifica el transporte, porque se colocan unos dentro de otros mientras, que antes había que apilarlos.

La llegada del plástico dejó su invento como hoy se conoce y fue como su segunda era. El plástico le permitió patentes mundiales y le dió la posibilidad de innovar escurridores, rodillos, cubos, cubiteras y neveras portátiles que se usan para trasplantes de órganos... 

Pero le quedó un asunto  pendiente: (explica el Sr. Jalón) el engarce del palo con la bayeta. "como en el primer sistema  de pinza y muelle era caro, buscamos algo tan simple y barato que con tanta competencia no dejaba  dinero, pero nos permitía mantener la fábrica trabajando las 24 horas todos los días, excepto la  fiesta local, nunca logramos uno que obligase a comprarnos los recambio y ahí perdimos un gran  negocio"

A pesar de su éxito comercial -tres millones de unidades al año- y la exportación a más de 30 países, Jalón decidió vender su empresa, Rodex, que facturaba 1.300 millones de pesetas, a la multinacional holandesa Curver BV para así poder dedicarse a nuevos proyectos. Por ejemplo, una jeringuilla hipodérmica desechable no reutilizable, de la que en Rusia ya se han fabricado cientos de millones.


Datos aportados por: Joaquín Gómara

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