Hilarión Guerra y Preciado

  “Profesor laureado”, académico de la Real Academia de Ciencias Exactas, nació el 21 de octubre de 1837, en Ausejo, La Rioja, hijo del escribano de dicho lugar; donde, además de sus estudios primarios, aprendió latín con un dómine. En Logroño, hizo los estudios de segunda enseñanza y Humanidades. En la Universidad de Zaragoza de Filosofía. 

Posteriormente se trasladó a Madrid, estudiando en la Universidad Central, en las Facultades de Ciencias, Letras y Jurisprudencia: ciencias exactas, griego y derecho, en varias ramas. Siempre con las mejores calificaciones y costeándose todos sus estudios dando clases en Colegios, y después, a los 19 años, creando una Academia de matemáticas para carreras especiales.

A los 25 años obtiene, con el nº 1 de la oposición, la cátedra del Instituto de Guadalajara, de la que tomó posesión el 22 de diciembre de 1862, como catedrático numerario de Matemáticas. En esta ciudad se casó con la arriacense Luciana Fernández de Ullivarri y Bartolomé de la Torre; hija del Administrador de Propiedades y Derechos del Estado en esta Provincia; en la que se dedicó por entero
la formación intelectual y física de la juventud, colaborando, al mismo tiempo, en la vida cultural y social de Guadalajara, hasta su fallecimiento el 21 de junio de 1890, en su casa de Santa Clara 14, hoy propiedad del Colegio de Arquitectos: “En la plenitud de la vida y dotado de un espíritu potente y luminoso al par que de una complexión robusta y atlética...”, fue “...muy sentida en Guadalajara porque el Sr. Guerra gozaba de generales simpatías...”. Son palabras del extenso artículo que le dedicó, en nombre del Claustro, uno de sus compañeros, publicado en “La Crónica”, y de este periódico.

Debido a su gran inteligencia y preparación fuera de lo común, según consta en los legajos y prensa de su tiempo, este “profundo matemático”, abarcó con igual éxito el campo de las letras, por las que sentía más preferencia, como el de las ciencias. Formando parte de una élite de extraordinarios profesores, pioneros de la Segunda Enseñanza en Guadalajara, que engrandecieron a este Instituto, entre ellos: su Director, José Julio de la Fuente, H. Giner de los Ríos, Fernández Iparraguirre, o el profesor de dibujo, José María López-Merlo y Pascual, autor, entre otras obras que hay en nuestra ciudad, algunas en nuestro Ayuntamiento, del retablo del altar mayor del Santuario de Ntra. Sra. de la Antigua.

Afamado políglota, dominaba el latín y el griego, alemán, italiano y francés. Aparte de sus clases de matemáticas, al mismo tiempo, impartió de forma altruista, además de otro curso de matemáticas, de geografía, astronomía y francés, filosofía, filología y legislación. Socio honorario del Ateneo Escolar; en su Revista, 1878, se señala que en el Ateneo Caracense: “se ha establecido una cátedra de lengua italiana bajo la dirección de D. Hilarión Guerra”;y menciona, además, una de las varias conferencias con las que honró esa tribuna. 
Fue un brillante conferenciante. Igual lo fue su hijo Carlos, en sus estudios y en las diversas conferencias académicas que pronunció, mereciendo por ello Menciones Honoríficas y figurar en distintas ocasiones en el Cuadro de Honor del Instituto. Tan unido a su padre, que falleció pocos meses después de él, repentinamente, a los 20 años, cuando terminaba la carrera de Derecho.
Guerra y Preciado, formó parte de Tribunales de oposición y de Jurados en Certámenes literarios. Recibiendo de todas las Instituciones que se lo solicitaron el agradecimiento por ello. Entre sus aportaciones a la cultura arriacense, destaca la elaboración, junto con el Director del Instituto, del “Informe sobre Reforma de la Enseñanza”, (1881). 
Claustro del Instituto de Guadalajara
Pero su contribución más importante fue conseguir, con la colaboración y apoyo entusiasta del Director, que en el Instituto se implantase: “la cátedra de Gimnasia higiénica el 1º de Octubre de 1883”, cuando aún no era oficial en España, lo fue diez años después (1893); para que: “...pueda España atrasada en ese ramo de la educación entrar en las vías del verdadero progreso y Guadalajara ser de las primeras capitales en cuyo Instituto se ha logrado plantear una enseñanza dedicada a mejorar físicamente al Hombre “, (libro de actas de sesiones del Pleno de la Diputación Provincial de esas fechas). Al año de impartir, por primera vez, esta nueva asignatura, “que tuvo gran éxito y un número elevado de alumnos”, Guerra fue nombrado por la Institución citada, en 1884, profesor de gimnasia de la Provincia. Ratificado después en el cargo por la Reina Regente. A su fallecimiento nadie le sustituye en esta plaza hasta tres años después, cuando se hace oficial.

Su pasión por esta disciplina llevó al “sabio riojano”, a ofrecerse: “voluntaria y gratuitamente” a dar estas clases que impartió a diario, donando incluso material; y, después de estudiar a autores suecos y belgas: “ a crear un nuevo sistema de Gimnasia Higiénica, que mereció los elogios y recomendación de los médicos que lo presenciaron, y la atención de la prensa”. “Habiendo llenado su cometido con la inteligencia y asiduidad que acostumbra usar en la enseñanza, por cuyo motivo merecieron ambos señores - Guerra y De La Fuente – que les diesen las más expresivas gracias la Excma. Diputación Provincial, el Rectorado y la Dirección General de Instrucción Pública”, - legajos de esas fechas. 

Nota: "Con fecha 1 de Marzo de 2002, José María Bris Gallego, alcalde de la ciudad de Guadalajara, firmo el decreto por el que se otorgaba el nombre de Hilarión Guerra y Preciado, a una vía de la ciudad, para dejar perpetuado así el recuerdo de este "Sabio Riojano". Algo que lamentablemente no han sabido reconocer en su localidad natal de Ausejo".


Fotografías y datos facilitados por quién descubrió a este personaje, la investigadora Amparo Gutiérrez- del Olmo González, autora del artículo "Reconocimiento a un intelectual: Hilarión Guerra y Preciado", publicado en "Nueva Alcarria", 31-enero-2003. Destacado en página Web, "Alcarreños Ilustres".

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