Arqueta relicario de San Gregorio Ostiense 

El tesoro de la basílica de San Gregorio Ostiense cuenta con una rica colección de piezas de orfebrería. Debe reseñarse la arqueta relicario de San Gregorio Ostiense (75 x 41, 5 x 61), de plata parcialmente dorada, pieza importante del Bajo Renacimiento navarro, que según las noticias documentales fue mandada labrar por don Mateo de Burgos, durante su visita pastoral de 1601, estando terminada para 1610, fecha de su solemne dedicación. 

  De acuerdo con el típico esquema de arqueta, presenta planta rectangular, apoyada en patas de garras, y frentes enmarcados por pilastras sobre base estriada y con fuste de decoración «a candelieri», que rematan pináculos con bolas herrerianas. Sobre su cubierta de perfil curvo se eleva un segundo cuerpo rígido más pequeño con asas e igual tipo de pináculos en el coronamiento, los cuales centran una cruz romboidal con el Crucificado. Cada uno de los frentes tiene marcos rectangulares y cristales ovales con pinturas muy perdidas, repitiéndose esta composición en el cuerpo superior. Los lados mayores cuentan además con pilastras medianas, separando sus dobles marcos, en cuyos fustes se alternan rectángulos casetonados con óvalos que llevan figuras, posiblemente de los Apóstoles, iconografía que completan las imágenes de mayor tamaño de San Andrés, San Mateo, San Juan y Santiago sobrepuestas en el centro de los marcos de estos mismos frentes. 

En el segundo cuerpo aparecen hermes en lugar de las pilastras del primero. Decoran sus superficies ornatos finamente cincelados, a base de cintas, cartelas y óvalos, propios del repertorio bajorrenacentista, que destacan sobre fondos punteados. Las piedras polícromas, no obstante, responden a un añadido del siglo XVIII. La arqueta no tiene punzones y es, hasta el momento, obra anónima

San Gregorio Ostiense

Ermita de San Gregorio en Logroño

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