Cosme García y Sáenz
Nace en Logroño el 28 de septiembre de 1818 de padre logroñés, artesano, y madre navarra de Aguilar. Siguiendo la tradición paterna se integró en la Milicia Nacional progresista desde muy joven. Se casa a los 19 años y declara como profesión la de guitarrero. Marchó de Logroño a Madrid en los años del Bienio Progresista.

  Llega a Madrid en el Bienio Progresista y parece que su primer trabajo, aunque por poco tiempo, fue el de regente en la Imprenta Nacional. Desde la primavera de 1857 hasta 1864 trabajó, por contrata con la Dirección General de Correos, en la enseñanza a los funcionarios del manejo y la conservación de la máquina fechadora de sellos que había inventado. Y mientras tanto, estuvo enredado en la construcción y pruebas de sus inventos. A mediados de los sesenta abandonó a su mujer e hijos y se fue a vivir con la sirvienta de la casa, María Egaña, con la que aún tuvo otros dos hijos, totalizando cinco, con los tres de sus primeras nupcias con Ursula Porres. Muere en Madrid el 23 de junio de 1874 a los 56 años.

Esta es su esquela de defunción: "D. Cosme García y Sáenz Inventor del primer barco para la navegación submarina por los años del (18)59 y (18)60. Privilegio o patente fecha 16 de noviembre de 1859, según consta en acta notarial fecha 6 de agosto de 1860 en Alicante. Nació en Logroño el 27 de septiembre de 1819 (es 1818) y murió el 23 de junio de 1874 en Madrid" 
El reconocimiento de su genio fue muy tardío
El 16 de mayo de 1856, "García el Riojano" patenta sus tres primero inventos: una "escopeta relámpago", una "máquina tipográfica" y otra máquina "para toda clase de timbres en tinta" y abona mil reales por cada uno. Lo hace con otros dos socios. La máquina tipográfica "constaba de un tintero receptáculo para la tinta, un cilindro y varios rodillos tomadores y distribuidores de la tinta sobre la platina donde se halla fijada la forma con la letra. No tiene cintas y es fácil hacerla funcionar que se consigue con sólo la fuerza de un niño, dando vueltas siempre en una misma dirección a una rueda con su manubrio que tiene dicha máquina a uno de sus costados". 

Tuvo escaso éxito y sólo se conoce que con ella se imprimió la primera gramática española contemporánea de Griego. Con la máquina para "timbres en tinta", sin embargo, Cosme García obtuvo éxito y muy buenos resultados económicos. Y el 19 de octubre de 1856 la Dirección General de Correos la utilizaba bajo contrato para sus servicios postales y al menos lo hace durante los veinte años siguientes. Es "una máquina pequeña, que se compone de armadura de hierro, un émbolo y varios rodillos que recogen y distribuyen la tinta contenida en el bote sobre una platina de bronce" y consta de cambio automático de fecha.

La primera patente de Cosme sobre armas de fuego ("escopeta relámpago") fue en mayo de 1856, pero no fue admitida en las pruebas para su legalidad. La segunda es del 8 de enero de 1862 en Madrid (también en Francia el 24 de febrero de 1862). Su innovación consistía "en que la carga se hace por detrás, sin baqueta, y se obtiene con la ayuda de un medio desconocido hasta ahora". "La carga del arma que el autor presenta se realiza como sigue: el fusil de caza o de guerra se mantiene fuertemente con la mano izquierda, la derecha tocará la pieza "J" con una ligera presión de abajo hacia arriba, así el seguro se libera y (el pequeño obús) sube hasta colocarse para recibir la carga, es decir, hasta dejar completamente descubierta la parte destinada a recibir la carga, y unos dos o tres milímetros más como se observa en el dibujo". El modelo falló en las pruebas y tampoco se le otorgó la concesión.

La tercera y definitiva es del 1 de junio de 1863 y se le concede la patente por Real Orden del 1 de octubre de 1863. De cualquier forma la impericia de las fábricas españolas hizo que algunas de sus piezas tuvieran que hacerse en Bélgica y que el fusil diseñado por Cosme García se quedara sin resultados. Sólo se contruyeron medio millar y nunca fueron utilizados oficialmente. Tal vez sólo por los "revolucionarios" que destronaron a Isabel II en "La Gloriosa".
El dinero conseguido con el invento del "sellador" le alentó en la construcción del submarino. Para la construcción de su primer prototipo acudió a la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona y se hizo de hierro. Tenía, visto de lado, forma de tonel apuntado truncado hacia la proa y la popa y medía tres metros de eslora (largo), 1,5 de maga (ancho) y casi 1,6 de alto. Constaba de una compuerta de entrada y escotillas en la proa y la popa. La inmersión se producía por la inundación de cuatro depósitos situados, dos a cada lado de la parte central y más ancha del casco. Con bombas se achicaba el agua para tornar nuevamente a la superficie.
 Constaba además de otras cuatro aberturas en el casco en las que se instalaba la propulsión del buque con cuatro remos articulados accionados desde el interior. Fue probado en Barcelona sin buenos resultados.

El segundo prototipo, también construido por la Maquinista, fue probado en Alicante, lo mismo que haría Monturiol, dos años después con el Ictineo. Las primeras pruebas se hicieron en el verano de 1859 participando en la inmersión sus hijos, pero las expediciones bélicas de O'Donnell, retrasaron las pruebas definitivas. De todos modos Cosme García patentó el "aparato-buzo" el 8 de mayo de 1860 en Madrid y el 25 de abril de 1861 en Francia. Sus dimensiones son mayores: 5,75 metros de eslora, 2,25 de alto y 1,75 de ancho. El casco es de chapa de hierro. Consta de una entrada en la parte superior que se cierra herméticamente desde el interior; en los costados de dos remos para girar el barco; cerca de la proa otros dos remos para sostener el barco y hacer que descienda o se eleve; en la popa una hélice para hacer navegar el barco; y en los lados y en otras partes del caso hay distintas escotillas para ver el exterior; y finalmente, en el interior del barco formando un segundo fondo, se encuentran dos tanques cuyo papel es el de hacer subir y descender el aparato. Las pruebas definitivas, las exigidas por la ley de privilegios (patentes), se realizaron de nuevo en Alicante el 4 de agosto de 1860 y fueron certificadas notarialmente.

La escasa atención de las autoridades por el invento hizo que fuera hundido, por su hijo, en donde se había probado.

                           
                                          Datos facilitados por: I.E.S - Cosme García – Logroño