Juan de Balmaceda y Zensano

Nació en Galilea el 16 de abril de 1702. Fue hijo de Pedro José de Balmaceda y Ángela de Zensano y Fernández.  Estudió Leyes y en 1739 fue nombrado abogado de los Consejos de España, cargo desde el que inició su carrera judicial, asumiendo como oidor de la Audiencia de Santiago en 1742. En tal condición, además, desempeñó funciones como juez del Tribunal de Bienes de Difuntos (1743), juez Protector del Partido de Aconcagua (1745) y ministro de la Real Junta de Tabacos (1766). En 1768, asumió la gobernación interina de Chile. Murió en Santiago en 1778. Casado con Agustina Álvarez, no dejó sucesión. 

  La inesperada muerte del Gobernador Antonio de Guill y Gonzaga en 1768, elevó a Balmaceda a la calidad de Gobernador interino. En tal condición, debió enfrentar un levantamiento indígena en Arauco. En la primavera de 1769, un grupo de naturales liderado por el Cacique Lebián, rompió la paz existente y atacó la Isla de Laja, arrasando con las haciendas de la zona. Este ataque no tomó por sorpresa a los españoles, pero ellos no habían adoptado las medidas precautorias. Así, el avance indígena resultó casi imbatible: las tropas fueron derrotadas y las huestes de Lebián se dirigieron hacia Santa Bárbara, aprovechando la confusión y la desorganización que reinaba.

Balmaceda dispuso que las fuerzas militares se pusieran bajo las órdenes del obispo de Concepción, Ángel de Espiñeira, quien debía contar con asesores militares. Falto de experiencia militar y contrariando los consejos de sus colaboradores, Espiñeira se negó a reforzar la guarnición de Santa Bárbara y recomendó que en la ciudad se reuniesen piedras para responder a los indígenas en caso de que estos la atacaran. La asonada sucedió el 7 de diciembre del mismo año y el lugar quedó reducido a cenizas. 

Se decidió entonces movilizar todo el potencial bélico disponible, pidiéndose auxilios a Cuyo y Buenos Aires. Balmaceda se dirigió a Concepción con cuantos soldados y armas pudo reunir. A su arribo, la situación se había agravado, pues el fuerte de Arauco estaba cercado por los mapuche al igual que Pedro de Valdivia.
Las resoluciones adoptadas por el Gobernador no fueron del todo eficaces, dada su escasa preparación militar. Por este motivo el Virrey Amat ordenó que fuese reemplazado por Francisco Javier de Morales. Agobiado por los trabajos y por la edad, Balmaceda solicitó su remoción del puesto de oidor, la que le fue concedidas en 1775. 

A su muerte, acaecida en Santiago de Chile el 30 de marzo de 1778, bajo disposición testamentaria de D. Francisco de la Torre, su cuantiosa fortuna pasó únicamente a manos de su sobrino Pedro Fernández de Balmaseda, que aunque nacido en Pipaona, el tronco familiar estaba en Galilea. Esta fortuna le permitió hacerse con la propiedad de la hacienda Bucalemu.


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