Alfonso Benito Alfaro
( Maestro y escritor aguilareño )

Nació en Aguilar del Río Alhama en el año 1864, en el número 29 de la calle que hoy lleva su nombre y que, posteriormente, sería ocupada por la familia de los “Malandras”. Sus padres, Felipe Benito y Rosalía Alfaro, lo encaminaron para que cursara estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Soria. Una vez terminada su carrera ejerció en algún pueblo de la provincia de Soria, pero pronto, tras aprobar oposiciones, fue destinado a Arganda del Rey para luego desarrollar larga y definitivamente su vocación de maestro en Madrid, siendo el número uno en el escalafón de la capital del reino.

  Hombre dinámico y entusiasta de las cosas que llevaba entre manos, demostró una gran inquietud social en sus años jóvenes. Existen referencias de que, frecuentemente, al salir de la escuela, buscaba el encuentro con los obreros de la construcción a los que, con su fácil oratoria, inducía a movilizaciones reivindicativas que, en más de una ocasión, le llevó a ser detenido por los agentes del orden del momento.

Su residencia en Madrid la fijó en la calle de las Tres Cruces, junto a la plaza del Carmen. De su matrimonio nacieron dos hijas: Marina y Remedios. A raíz del nacimiento de la segunda de ellas, don Alfonso quedó viudo.

Quienes le conocieron y gozaron de su amistad escribieron de él: “Que el llorado amigo, tuvo una inteligencia privilegiada, que fue un buen artista, excelente orador, literato exquisito y un maestro modelo…” La preocupación social impetuosa de sus años jóvenes se reconvirtió, aun sin olvidarla, en su madurez, y así, el periódico “La Enseñanza Católica”, en su primera página, escribe de él, con motivo de su muerte: “El amor a la Religión y a la Patria eran los ejes sobre los que giraban todos sus planes y consejos referentes a la enseñanza, en el fondo de los cuales estuvo siempre conforme con los más ilustres hombres que se han ocupado de estas cuestiones, aunque alguna vez discrepara con los medios de llevarlos a la práctica”.

Fue admirador de Shakespeare en lo literario y de Pestalozzi en lo pedagógico. Pero si algo marcó su vida y su producción literaria fue el cálido recuerdo que siempre guardó de “la tierra bendita que guarda mis recuerdos de niño; el cielo, la luz, el aire, el agua en la acequia del regadío, el ‘tentereuno’ (sonido de las campanas de la torre de la iglesia de Aguilar anunciando el mediodía) y la gente de Aguilar”.

Su obra fue mucho más amplia de lo que suponíamos. Muchos de nosotros conocíamos su libro titulado “La Ley de Dios”, pero ha resultado gratificante descubrir otra serie de títulos guardados en la Biblioteca Nacional, además de las “Memorias de un Incrédulo”, todavía por localizar.

OBRA:

LIBRETOS DE ZARZUELA
· “La Chula”, con música del maestro Teodoro San José, escrita en 1896.
· “El Veterano”, con música del maestro Alvira, escrita en 1902.
· “Frasco Luis”, con música del maestro José-María Alvira y escrita en 1905.
· ¡Ya se van los quintos, madre!, con música del maestro Tomás Bretón, escrita en 1908. La acción discurre en Aragón.
· “El bonete del cura”.
· “El maestro de armas”.

OPERETA
· “Vera-Violeta”. Opereta en un acto y en prosa. Adaptada a la escena española por Alfonso Benito Alfaro sobre una obra de Leo Stein. Madrid 1909.

TEATRO
· “Ramón el albañil”, escrita en 1895 y estrenada en el Teatro Novedades de Madrid.
· “El Hijo de la Patria”, estrenada también en el Teatro Novedades en 1909. La acción discurre en 1902 en La Rioja. Dedica el autor esta obra a su amigo Ignacio Martínez Campos.
· “La caída de la hoja”, estrenada en el Teatro Álvarez Quintero de Madrid, en 1913.

COMEDIA
· “El borrón de tinta”. En colaboración con Bonifacio Pinedo.
· “Bigotes”.

NOVELA
· “Germán Primero”, escrita en 1899. La acción discurre en Aguilar, aunque introduce algunos cambios en la toponimia de los lugares que cita. En esta, como en otras obras, intercala el lenguaje de los personajes vocablos y expresiones propias de nuestras gentes, algunas de las cuales aún perduran:
. ¡Búlcale los dientes!
. ¡Esmorrítalo!
. ¡La Pilar es mu sacudida y de mucho gobierno!
. El “tió” Atanasio…
. Se me ha revuelto el entresijo.
. Colás, avariando nueces, se cayó de la cogotilla de un nocedo.
. Me paice…
. … como no haiga gato encerrao.
. … es un lechuzo (golmajo, que le gustan los dulces).

OTRAS
· “Conferencias pedagógico-sociales” Organizadas por la Escuela Española. 1918.
· “Arganda del Rey”. 1889-1890.

CUENTO
· “La Ley de Dios”. Editado por “La Estrella de Mar”, en Madrid, el año 1913, es el libro más conocido entre las gentes de Aguilar. Fue utilizado como libro de texto para lectura en las escuelas. Su personaje central es un niño que, insólitamente, habla y razona desde el momento de nacer. En sus labios pone el autor estas palabras que, en los días que ahora corren, merecen la misma o parecida consideración que cuando las escribió don Alfonso:

“Y si nadie hiciera mal a nadie, los cientos de miles de millones que hoy gastan los pueblos en defenderse del mal, podrían dedicarse a sostener espléndidamente en palacios-jardines, escuelas para niños, sanatorios para débiles, hospitales para enfermos, asilos para ancianos, comedores para hambrientos y albergues para pobres”.

Tres años después de escribir “La Ley de Dios”, don Alfonso se retiró al pueblo que le vio nacer, y en el terruño que tanto quiso terminó sus días el 1 de agosto de 1926. Sus hijas, Marina y Remedios, se encargaron de cumplir su última voluntad mandando escribir sobre su tumba: “Virgen de los Remedios, ampárame”.

En el año 1937, el Ayuntamiento decidió que la Calle Nueva pasara a denominarse ALFONSO BENITO ALFARO, en recuerdo de quien vivió, trabajó y murió honrando a su pueblo.


Información facilitada por:  José Ángel Lalinde González 

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