El Cardenal Aguirre


Fr. José Sáenz de Aguirre. Cardenal Aguirre (Logroño 1630, Roma 1699). Eminentísimo en la Púrpura, eminentísimo en la ciencia y eminentísimo en la virtud. Célebre en la Europa del s. XVII, fue aclamado y felicitado por universidades, reyes y papas. Bossuet lo apellidó “Lumbrera de la Iglesia y ejemplo de virtudes”.

  El insigne Purpurado logroñés -una de las figuras más relevantes de la intelectualidad riojana- nació el año 1630. Descendía de una familia hidalga con raíces muy pochanqueras, ya que sus padres y abuelos paternos eran de Huércanos. Su casa de la calle Barriocepo -quizá como una premonición- se encontraba junto a la iglesia, al lado de Santiago El Real, donde fue bautizado. Hoy otra calle logroñesa lleva su nombre.

Es el benedictino más sabio formado en los claustros emilianenses, el monje más ensalzado, el bienhechor mas excelso de los emblemáticos monasterios riojanos; a los que adoraba y donó todos sus bienes. Como última declaración de amor eterno dispuso que su corazón de monje descansara para siempre allí, donde siempre lo tuvo, en su San Millán. 

Monje, siempre monje. Monje y reformador de monjes; monje defensor del estudio; monje sabio; monje apasionado por los libros, por su Congregación, por su Iglesia: sus tres amores. 
Siendo brillantísimo catedrático en Salamanca fue elevado de la celda a la Púrpura sin más brazos que su virtud y su pluma. El aupamiento decisivo a las cumbres cardenalicias y la mayor celebridad le llegaron tras publicar Defensio Cathedrae Sancti Petri: memorable libro con el que corrió en defensa de la Nave de Pedro, amenazada por los oleajes galicanistas provocados por los resoplidos bravucones del Rey Sol. 

Otras obras del ilustre Prelado nos devuelven su imagen como el espejo devuelve la de quien en él se mira: Ludi Salmanticenses…, Philosophia novo-antiqua…, De virtutibus et vitiis..., Sancti Anselmi teología..., y sobre todas ellas: Collectio Maxima Conciliorum...

Aclamado y felicitado por media Europa, sigue mereciendo honores por ser escritor fecundo, elegante poeta, fino historiador, filósofo puntero, canonista excelente, príncipe de los teólogos benedictinos españoles, maestro espiritual, moralista de referencia y una de las figuras de mayor relieve en la Teología hispana. Digno de ser recordado como admirado Cardenal en Roma, orgullo de la Congregación benedictina, honra de España y lumbrera de la Iglesia universal. Eminentísimo en la Púrpura, eminentísimo en la ciencia y eminentísimo en la virtud.

Espléndido retrato de quien añadió sublime gloria a su amada tierra riojana. Lo mima y lo muestra con entendible orgullo la Parroquia logroñesa de Santiago El Real, que le obsequió el bautismo.


Información facilitada por Nicolás Prado García

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