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"La espina del silencio" |
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Autor: Rodolfo Leandro Plaza |
| Donde el delito desvarió el presidio. El guardia disipó el grito y resolvió calmar el hambre. El crimen quedó resuelto. Cambiar el hilo y coser la espina del silencio en la tarde. Porque despeñó la sangre de su inmunda boca. Robó las llaves en la tarde aciaga. Despierta la ausencia, el miedo. Huyó lejos el criminal, con su madre condenada. Con el hermano ciego y la bolsa con vestigios del asalto. Recuerdos de un espejo con hedor a sangre. |
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Autor: Rodolfo Leandro Plaza |
| La historia que ve el ojo del mendigo, no la ve el que le cerró la mano. Son dos caretas de la vida: (la del pordiosero y la del creso). Aunque sea la misma intriga, contada por el parásito agobiante que ronda en los pabellones. ¡Ambos se rendirán en la noche! |