" Cuerpo de maíz"

Autor: Daniel Montoly


A Gabriela Mistral

Hombre de maíz, vuelve tus ojos:
tu ombligo salió de la milpa
de la tierra, tu sangre
es un largo secreto uniforme
que maduró con lúgubres balbuceos
de violencias y abandonos.

Tus risas quedaron mutiladas
por traficantes de ilusiones,
enganchadas en los hombros de los cactus,
y tu sudor, de fríjoles y tortillas,
alimenta coyotes
que crecen como huestes, amparadas
por el silencio nocturno.

Eres una palabra pródiga,
tus ojos profetizan las rocas desnudas
y ardientes que coronan tu horizonte,
son las ruinas solitarias y sombrías
que te reducen a sustancia del oprobio
y ya no hablará palabra antigua
sino sollozos largos y negros en las noches.

Hombre de maíz, despierta de tu ceguera:
rompe la avidez del precio,
echa al viento tus escamas subterráneas
para transformarse en nube de cuarzos elegíacos;
alas de Viracocha y plumas de Quetzalcoatl
baldeando las laderas del olvido.

A tí, que en tu espalda llevas vértebras de tomates
y en tus huellas crecen pepinos agridulces,
deja que oscurezca,
levántate del costado del águila...
y une con argamasa de acentos terrosos
la hilaridad del presente con las costillas
de tu pasado guerrero.

Hombre de maíz: no flaquees...

" Los nómadas mojados"

Autor: Daniel Montoly


Ve allí tu sol poniente
jornalero sin rumbo fijo:
gaviota migratoria
que busca tus sustentos
en los lejanos puertos
donde nadie te conoce.

He aquí tus huellas,
sal de las noches oscuras.

Ve allá tus osamentas
perdidamente solas e ignoradas
como esta voz que te canta
y en la lejanía solloza.

Mira allí tu sol jornalero,
tú que no eres ni padre
o hijo de la patria
sino el feto bastardo
y miserioso del descuido.

Ten aquí tu sol jornalero,
donde tu sombra se dobla
de sol a luna,
de día a noche.

He ahí, beduino del sustento,
donde existe
la malsana ingratitud
y que no te reconocen lo que aportas.