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Así como también ayuda a su padre con el pastoreo de
las cabras por las cercanía de Orihuela.
Asiste a la Escuela del Ave María, anexa al Colegio
de Santo Domingo, donde fue alumno de bolsillo pobre , es decir,
fue admitido por los jesuitas para asistir gratuitamente a las
aulas de Santo Domingo, con los hijos de las familias adineradas.
Entre estos, José Marín Gutiérrez. Llegaron
a ser grandes amigos, pero Marín siguió estudiando,
y se licenció en Derecho. Firmó sus trabajos críticos
y literarios con el seudónimo de Ramón Sijé.
Allí estudia desde los ocho y hasta los catorce años.
Este tiempo es muy bien aprovechado por Miguel y destaca por
su extraordinario talento.
En 1925 debió abandonar la escuela para retomar la actividad
pastoril y ayudar a su padre, esto significó un gran trauma para él que deseaba seguir estudiando y alcanzar
una formación sólida.
Durante sus estancias por las cercanías de Orihuela conduciendo
cabras, dedica gran parte del tiempo a la lectura de libros
de: Gabriel y Galán, Miró, Zorrilla, Rubén
Dario, los cuales, incrementan su interés por la poesía.
Es justamente en esta época donde comienza a escribir
sus primeros versos.
Se une a las reuniones literarias de Ramón y Gabriel
Sijé y a los hermanos Fenoll que tenían una panadería
que se se convierte en tertulia del pequeño grupo de
aficionados a las letras. Ramón Sijé, joven estudiante
de derecho en la universidad de Murcia, le orienta en sus lectura,
le guía hacia los clásicos y la poesía
religiosa, le corrige y le alienta a proseguir su actividad
creadora.
Con el apoyo de sus amigos de la tertulia el joven pastor logra
profundizar en sus lecturas con los lobros que consigue nn la
biblioteca del Circulo de Bellas Artes. También recibe
orientación literaria de Don Luis Almarcha, canónigo
entonces de la catedral, el cual, le presta también libros.
Poco a poco irá leyendo a los grandes autores del Siglo
de Oro: Cervantes, Lope, Calderón, Góngora y Garcilaso,
junto con algunos autores modernos como Juan Ramón y
Antonio Machado.
En el semanario El Pueblo de Orihuela y el diario El Día
de Alicante comienza a publicar sus primeros poemas en 1930
y su nombre empieza a ser conocido en en revistas y diarios
levantinos.
Animado por sus amigos de tertulia y luego de reunir entre
todos algún dinero en 1931 viaja a Madrid. Su equipaje
estaba compuesto de algunas de sus poesías, recortes
de períodicos donde aparecen publicados sus poemas, algo
de comida y ropa. Aunque un par de revistas literarias, La Gaceta
Literaria y Estampa, acusan su presencia en la capital y piden
un empleo o apoyo oficial para el "cabrero-poeta",
las semanas pasan y después de seis meses y a pesar de
la abnegada ayuda de un puñado de amigos oriolanos, y
cansado de tocar a las puetas de quines lo pueden ayudar; tiene
que regresar a su pueblo natal sin un céntimo en los
bolsillos. A pesar de todo su estancia en Madrid le sirvió
para saber los gustos lietrarios de la capital, lo cual, le
lleva a escribir su libro "Perito de lunas".
En Orihuela sigue leyendo y escribiendo, perfeccionado su estilo.
Con la ayuda de sus amigos realiza actuaciones en público:
en el Casino de Orihuela donde recita y explica su poema "Elegía
media del toro"; en 1933 en Alicante donde interpreta la
misma elegía después de una charla de Ramón
Sijé sobre "Perito en lunas", y la prensa refleja
el acontecimiento literario.
Conoce a Josefina Manresa, una joven modista, hija de guardia
civil, nacida en la provincia de Jaén, aunque vive en
Orihuela de la cual se enamora.
Las lecturas de Calderón le inspiran su auto sacramental
Quien te ha visto y quien te ve y sombra de lo que eras, que,
publicado por Cruz y raya, le abrirá las puertas de Madrid
a su segunda llegada en la primavera de 1934.
En su segundo viaje a Madrid conoce a Pablo Neruda y a Pablo
Aleixandre que lo iniciaron en el surrealismo, así como
en la formas poéticas revolucionarias y la poesía
comprometida, lo cual, contribuye a su perfeccionamiento poético.
Encuentra trabajo como colaborador de J.Mª.Cossío
en la redacción de su obra enciclopédica Los Toros.
Mantiene una intensa correspondencia con su novia Josefina Manresa
donde le cuenta vivencias de la capital. De sus vivencias surgen
una serie de sonetos donde muestra todo el amor que siente hacia
Josefina, alguno de los cuales logran aparecer en revistas de
la más alta significación cultural: Cruz y Raya,
Revista de Occidente, Caballo Verde para la Poesía y
que posteriormente conformaron su segundo libro "El rayo
que no cesa" (1936),
En 1935 estando Miguel Hernández en Madrid fallece su
gran amigo Ramón Sijé, al cual le dedica su famosa
"Elegía".
Siente nostalgia de su Orihuela natal, asi que cuando puede
regresa a su pueblo para estar con su familia y amigos, así como para disfrutar de su tranquilidad.
Miguel se va abriendo camino en el mundo literario de la época,
va creándose en Madrid su círculo de amigos: Altolaguirre,
Alberti, Cernuda, Delia del Carril, María Zambrano, Vicente
Aleixandre y Pablo Neruda.
El estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 le obliga
a tomar una decisión. Miguel Hernández, sin dudar,
la toma con entereza y entusiasmo por la República. Su
hondo sentido de la justicia y su experiencia de pobreza y sufrimiento
le inclinan a defender la causa de los trabajadores y los pobres.
Después de un viaje a Orihuela a despedirse de los suyos,
se incorpora como voluntario en el 5º Regimiento. No solamente
entrega toda su persona, sino que también su creación
lírica se convierte en arma de denuncia, testimonio,
instrumento de lucha ya entusiasta, ya silenciosa y desesperada.
Se le envía a hacer fortificaciones en Cubas, cerca de
Madrid. Emilio Prados logra que se le traslade a la 1ª
Compañía del Cuartel General de Caballería
como Comisario de Cultura del Batallón de El Campesino.
Va pasando por diversos frentes: Boadilla del Monte, Pozuelo,
Alcalá.
Invitado por el Ministerio de Instrucción Pública,
asiste en Moscú al V Festival de Teatro Soviético,
al regreso, al regreso se encuentra con la publicación
de su libro de guerra, "Viento del Pueblo" (1937),
dedicado a Vicente Aleixandre. La obra contiene poemas tan conocidos
como Andaluces de Jaén, Vientos del Pueblo o El niño
yuntero. De esta época quedan también como testimonio
varias obras de Teatro en la guerra.
En plena guerra logra escapar brevemente a Orihuela para casarse
el 9 de marzo de 1937 con Josefina Manresa. A los pocos días
tiene que marchar al frente de Jaén. Es una vida agitadísima
de continuos viajes y actividad literaria. Todo esto y la tensión
de la guerra le ocasionan una anemia cerebral aguda que le obliga
por prescripción médica a retirarse a Cox para
reponerse.
El 19 de diciembre de 1937 nace su primer hijo: Miguel Ramón,
pero la felicidad dura muy poco ya que, a los diez meses, muere
este hijo en el que tantas ilusiones había depositado.
La muerte del niño mueve a Miguel a una poesía
íntima y elegíaca, que origina el libro último,
dejado en borradores: Cancionero y Romancero de ausencias (1958).
A escasos meses del final de la guerra, el dolor de esta pérdida
se ve compensado con la alegría del nacimiento de su
segundo hijo, Manuel Miguel. Por estas mismas fechas edita su
libro "El hombre acecha" (1939) que dedica a Pablo
Neruda.
Al terminar la guerra en 1939, ante la desbandada general
del frente republicano, Miguel intenta pasar a Portugal pero
es detenido en la misma frontera y entregado a la Guardia Civil.
Apresado y devuelto a Madrid, en la cárcel de Torrijos
escribió, durante el verano del 39, poemas como Ascensión
de la escoba o Nanas de la cebolla. El temple moral del poeta
se puso a prueba durante sus años de recluso, y por encima
del lógico abatimiento, mantiene su espíritu entusiasta
y, sobre todo, su ansia de amor.
Inesperadamente, es puesto en libertad provisional. Fatídicamente,
arrastrado por el amor a los suyos, se dirige a Orihuela, donde
es encarcelado de nuevo en el seminario de San Miguel, convertido
en prisión. En la cárcel se encuentra con el dramaturgo
Antonio Buero Vallejo con el que hizo gran amistad, de la que
queda el testimonio de un famoso retrato que le hizo Buero.
Miguel es juzgado en Consejo de Guerra y condenado a muerte.
Tras la presión ejercida por numerosas personalidades
nacionales y extranjeras, la pena es cambiada por la de treinta
años de prisión. Miguel continúa su calvario
de cárceles. La miseria, las enfermedades y el alejamiento
de su mujer e hijo van minando su salud de hombre acostumbrado
al campo y la montaña, y que se ve encerrado entre cuatro
paredes. A pesar de todo, aún le quedan ánimos
para escribir a su esposa animándola en su soledad. Así
mismo prepara juguetes de madera para su hijo y compone poemas
para sus compañeros de prisión
Enfermo y desesperanzado es trasladado al Reformatorio de Alicante,
su tierra, donde puede recibir con más frecuencia las
visitas de su mujer, hijo y familiares. Cada viernes acude su
mujer a la cárcel para llevarle algo de alimento y medicinas.
Estos encuentros con su familia le dan ánimos para soportar
las penalidades carcelarias, pero la enfermedad va robándole
la vida poco a poco.
Miguel se siente cada vez peor. La enfermedad se le agudiza
y tiene que guardar cama en la enfermería de la prisión.
Ya no puede acudir al locutorio para hablar con su mujer. Sus
compañeros tienen que escribirle las cartas en las que
con muy pocas palabras le pide a su mujer gasas, algodón
y medicinas. Le efectúan una pequeña operación
de pulmón, pero sin resultado positivo. La vida se le
escapa lentamente.
El 28 de Enero de 1942, a los 31 años, muere a causa
de la tuberculosis Miguel Hernández en la enfermería
de la prisión de Alicante. Un pequeño grupo de
amigos y familiares le acompañaron hasta el cementerio.
La sencilla sepultura en la que está enterrado tiene
una lápida con una breve inscripción que nos recuerda
que allí reposan los restos de un poeta grande y humilde.
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