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Los escasos recursos conque contaba la familia Cervantes, hace
que su padre inice un peregrinar por varias ciudades entre las
cuales se encontraban: Valladolid, Córdoba y Sevilla,
en busca de mejor fotuna. No se tiene conocimiento si toda su
familia lo acompaño en sus viajes, pero si lo hizo Miguel
de Cervantes.
Es posible que en Córdoba (1553), Cervantes asistiese
al colegio jesuítico de Santa Catalina, emprendiendo
así sus primeros pasos escolares y empapándose
ya, con seis años, en los ambientes picarescos que luego
recrearía en su escritos.
Se conjetura la asistencia de Miguel al colegio de los Jesuitas
en Sevilla (1564), donde habría tenido al padre Acebedo
como maestro y a Mateo Vázquez, luego secretario de Felipe
II, como condiscípulo.
En 1566 Rodrigo de Cervantes se establece difinitivamente en
Madrid junto a su familia, ya que estaba vinculado a negocios
con Alonso Getino de Guzmán, que era organizador de espectáculos
y gracias a él Cervantes inicia sus primeros pasos poéticos
con un soneto "Serenísima reina en quien se halla",
escrito a propósito de la celebración del nacimiento
en 1567 de la infanta Catalina Micaela, segunda hija de Felipe
II e Isabel de Valois.
Más tarde en 1568 Cervantes estudia con Juan López
de Hoyos, nombrado rector del "Estudio de la Villa"
. Hoyos le encarga -so título de "amado discípulo"-
cuatro poemas destinados a la Relación oficial de la
exequias celebradas con motivo de la muerte de Isabel de Valois,
que se publicaría al año siguiente.
Los inicios poéticos se vieron truncados casi en sus
comienzos, pues a finales de 1569, encontramos al joven escritor
instalado en Roma como camarero del cardenal Giulio Acquaviva,
al que serviría durante un tiempo para iniciar pronto
su carrera militar. Allí tuvo Cervantes ocasión
de familiarizarse con la literatura italiana del momento, tan
influyente en su propia obra.
En 1570 entra en el servicio militar, entonces absolutamente
voluntario. Se alistó primero en Nápoles a las órdenes de Álvaro
de Sande, luego se incorpora a la compañía de Diego de Urbina,
bajo cuyas órdenes se embarcaría en la galera Marquesa, junto
con su hermano Rodrigo, para combatir, el 7 de octubre de 1571,
en la batalla naval de Lepanto. Cervantes enferma de malaria
y padece fiebres altas, lo que no impide que pelee heroicamente,
recibió dos arcabuzazos en el pecho y uno en la mano izquierda,
que se la dejaría inutilizada para siempre. A cambio, quedaría
inmortalizado como El manco de Lepanto y conservaría con orgullo
hasta su muerte.
En 1572 pese a haber perdido el movimiento de la mano izquierda,
se incorpora a la compañía de don Manuel Ponce
de León, del tercio de don Lope de Figueroa, y participa,
ya en calidad de "soldado aventajado", en varias campañas
militares durante los años siguientes: Navarino y La
Goleta son las más importantes. Entre tanto permanece
en los cuarteles de invierno en Sicilia, Cerdeña y Nápoles.
Obtiene cartas de recomendación de don Juan y el duque
de Sessa y decide regresar a España en 1575, durante
este viaje los corsarios le apresaron y llevaron a Argel, donde
sufrió cinco años de cautiverio (1575-1580). Estos
años fueron los más amargos de su vida y sejaron
una profunda huella en Cervantes, durante este perído
intenta fugarse en varias ocasiones, todas fallidas. Consigue
su libertada gracias a que su rescate es pagado por el fraile
trinitario fray Juan Gil, con las monedas obtenidas de sus recorridos
pedigüeños por la geografía española.
Los años que estuvo Cervantes en cautiverio sirvieron
para nutrit numerosas páginas de sus obras, desde La
Galatea al Persiles, pasando por El capitán cautivo del
primer Quijote, y sin olvidar El trato de Argel ni Los baños
de Argel.
A finales de 1570 se traslada a Madrid, para iniciar una serie
de demandas que recompensen sus servicios militares. Solo logra
un año más tarde que se le asigne una misión
desconocida en Orán, llevada a cabo a mediados de 1581,
desde donde se tralada a Lisboa para dar cuenta a Felipe II
del resultado.
En 1584 fruto de las relaciones que mantiene con Ana de Villafranca,
o Ana Franca de Rojas, de quien naceria su única descendencia
Isabel de Saavedra. En este mismo año Cervantes viaja
a Esquivias para entrevistarse con Juana Gaitán, viuda
de su amigo Pedro Laýnez, e intentar publicar sus obras.
Allí conoce a Catalina de Palacios, con cuya hija de
diecinueve años, Catalina de Salazar, contrae matrimonio,
a sus treinta y siete, el 12 de diciembre. Se instala con su
esposa de momento, pero pronto iniciará un permanente
peregrinaje entre Esquivias y Madrid.
Se dedica a las letras, publica La Galatea (1585) y lucha, sin
éxito, por destacar en el teatro. Sin medios para vivir,
marcha a Sevilla como comisario de abastos para la Armada Invencible
y recaudador de impuestos. Allí acaba en la cárcel
por irregularidades en sus cuentas. Después se traslada
a Valladolid. Entre 1590 y 1593 compone algunos poemas sueltos
(odas a la Invencible, romance a La morada de los celos, etc)
y es posible que esboce algunas de sus novelas cortas: El cautivo,
Rinconete
y Cortadillo, El celoso extremeño, etc.
En 1605 publica la primera parte del Quijote. El éxito
dura poco. De nuevo es encarcelado a causa de la muerte de un
hombre delante de su casa. En 1606 regresa con la Corte a Madrid.
Vive con apuros económicos y se entrega a la creación
literaria. En sus últimos años publica las Novelas
ejemplares (1613), el Viaje del Parnaso (1614), Ocho comedias
y ocho entremeses (1615) y la segunda parte del Quijote (1615).
El triunfo literario no lo libró de sus penurias económicas.
Dedicó sus últimos meses de vida a Los trabajos
de Persiles y Segismunda (de publicación póstuma,
en 1617).
Enfermo gravemente de "hidropesía" (accidente vascular con posible
parálisis) en 1616 se vio morir: el 18 de abril recibe los últimos
sacramentos; el 19 redacta, "puesto ya el pie en el estribo",
su último escrito: la sobrecogedora dedicatoria del Persiles;
el 22, poco más de una semana después que Shakespeare, el autor
del Quijote fallece y es enterrado al día siguiente, con el
sayal franciscano, en el convento de las Trinitarias Descalzas
de la actual calle de Lope de Vega.
Su obra poética abarca sonetos, canciones, églogas, romances,
letrillas y otros poemas menores dispersos o incluidos en sus
comedias y en sus novelas. También escribió dos poemas mayores:
Canto de Calíope (incluido en La Galatea) y Viaje del Parnaso
(1614). La valoración de su poesía se ha visto perjudicada por
su publicación dispersa en otras obras, así como por
la celebridad alcanzada por el autor en la novela.
Tampoco tuvo mejor suerte en el teatro, por el que se sintió
atraído desde joven. Al regreso del cautiverio llegó
a estrenar con éxito varias comedias. Pero tampoco sus
contemporáneos lo aceptaron como dramaturgo. Cervantes,
con una concepción clásica del teatro, tuvo que
soportar el triunfo arrollador de Lope de Vega en la renovación
de la escena española con su Arte nuevo de hacer comedias.
De la primera época (1580-1587), anterior al triunfo
de Lope de Vega, se conservan dos tragedias: El trato de Argel
y La destrucción de Numancia. A la segunda época
pertenecen las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca
representados (1615). Las comedias son El gallardo español,
La casa de los celos y selvas de Ardenia, Los baños de
Argel, El rufián dichoso, La gran Sultana doña
Catalina de Oviedo, El laberinto de amor, La entretenida y Pedro
de Urdemalas. Y éstos son los entremeses: El juez de
los divorcios, El rufián viudo, La elección de
los alcaldes de Daganzo, La guarda cuidadosa, El vizcaíno
fingido, El retablo de las maravillas, La cueva de Salamanca
y El viejo celoso.
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