| " Esta es mi sangre" |
| Autor: Mario
Meléndez |
| a Ramón Meléndez |
| Mi abuelo era carpintero un gran maestro de los clavos y la madera Él se entendía con las casas con las vigas, con las ventanas con las puertas se entendía con las bisagras y con la gente que le contrataba Un viejo lleno de historias un erudito en el arte del serrucho en la estrategia del martillo un sabio al fin desparramado en la pobreza de los años Mi padre conoció de sus batallas de sus bostezos alimentó a este soldado sin camisa lo levantó en la derrota anduvo de la mano en el dolor en la insistente necesidad Puede llorar maestro Meléndez puede llorar en este hombro que le pertenece puede llenar de lágrimas mi alma Aquí estamos de nuevo en una lucha distinta aquí estamos entre ladrillos y cemento formón en mano, tristeza en mano y este poema que nació a martillazos |
| " El barco del adiós" |
| Autor: Mario Meléndez |
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| Yo soy el niño que juega con la espuma de los mares desahuciados Por esa playa embanderada de gaviotas yo estiro mis brazos como flojas redes mientras las olas pellizcan mis sueños y una sola lágrima revienta contra las rocas Los arrecifes se asoman a la orilla vienen descalzos a bailar sobre mi alma y en sus labios traen algas y corales la levadura del mar convertida en beso Yo muevo mis pies entonces como dos viejos remos mi corazón es un océano de rostros y de manos y yo entro en él sin darme cuenta con mi equipaje de arena aferrado al timón del viento a la proa de los años donde una voz que no es mi voz eleva el ancla de este pequeño barco que se aleja con mi infancia a bordo |