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Durante unas vacaciones se enamoró de una prima, a la
que evoca en "Recuerdo del Arlanza", era éste
el primero de una larga lista de amores.
En el entierro de Mariano José de Larra (1837) declama
en su memoria un improvisado poema que le granjearía
la profunda amistad de Espronceda. A partir de ese momento el
éxito le acompañó siempre, aunque, gran
dilapidador, siempre vivió con estrecheces económicas.
Se casó con Florentina O’Reilly (1839), viuda bastante
mayor que él y con un hijo. No fue el dinero el motivo
de la boda, pues estaba arruinada. Aparte la edad, varias causas
concurrieron a hacer infeliz el matrimonio: la antipatía
del hijo hacia el intruso, las riñas entre mujer y suegra,
la desaprobación del padre.
Viajó a Francia (1845), asistiendo en París a
algunos cursos de la Facultad de Medicina y relacionándose
con Dumas, George Sand, Musset y Gautier. Ese mismo año
murió su madre, dejándole profunda melancolía.
Fue elegido miembro de la Real Academia Española en
1848, con tan solo 31 años de edad y leyó su discursó
de investidura en verso.
La muerte del padre (1849) le causó un duro golpe: su
progenitor se negó a perdonarle la huida y la boda, dejando
un enorme peso en la conciencia del hijo. Por otro lado, le
legó considerables deudas.
Huyendo de su mujer, se estableció en París (1851)
y Londres (1853), a donde le acompañaron los inseparables
apuros económicos. En París conció a Leila,
a quien amó apasionadamente. En tanto que en la capital
británica hizo amistad con el famoso relojero Losada
que le ayudó.
Vivió en Mexico de 1854 a 1866. No se mezclo en la guerra
civil que dividia al país en federales y unitarios. En
1858 viaja a Cuba y permance alli un año regresando nuevamente
a México. Cuando en 1864 Maximiliano toma el poder Zorrilla
es nombrado director del Teatro Nacional
Regresó a España en 1866 cuando fallecio su
esposa y pudo apreciar que su obra habia logrado una gran popularidad.
Sin embargo no le fue posible cobrar los derechos de autor,
razón por la cual tuvo que afrontar problemas econímicos.
Se casa con Juana Pacheco en 1869, aunque siguió en
permanentes apuros económicos, de los que apenas lograrían
sacarle ni una comisión gubernamental en Roma (1873)
ni una pensión nacional otorgada tardíamente.
En 1889 fue coronado por el duque de Rivas en presencia de
la reina regente Isabel II como poeta laureado de España
en Granada.
A lo largo de su vida publicó cuarenta obras, en su
mayoría historias nacionales. Su poesía se caracteriza
por la fluidez y musicalidad de sus versos, que se inspiran
en leyendas medievales y de la época imperial de corte
popular. Destacó más en la épica, con largos
poemas narrativos como el conocidísimo A
buen juez mejor testigo, inspirado en la leyenda toledana
del Cristo de la Vega, aunque la crítica señala
como el mejor de este género Granada (1852), un canto
a la civilización árabe que se dio en la España
medieval, tema que en la época romántica resultaba
de un exotismo apasionante.
Dentro de su extensa obra poética hay que destacar Poesías
(1837) ampliado en posteriores ediciones hasta la de 1840, Cantos
del trovador (1840-1841), una serie de leyendas españolas
escritas en verso, Recuerdos y fantasías (1844), La azucena
silvestre (1845) y, por último, El cantar del romero
(1886).
Como autor dramático que consiguió el favor del
público sin restricciones siguiendo los esquemas teatrales
del siglo de Oro español y manteniendo la intriga durante
toda la obra que sólo se resuelve en los últimos
momentos. Todos lo directores de teatros madrileños querían
piezas suyas que él satisfacía escribiendo sin
descanso. Entre sus principales obras dramáticas figuran
El puñal del godo (1843), Don Juan Tenorio (1844), Más
vale llegar a tiempo que rondar un año (1845), El rey
loco (1847), La creación y el diluvio universal (1848)
y Traidor, inconfeso y mártir (1849).
De su prosa, sobresalen un libro de memorias sobre su estancia
en México, La flor de los recuerdos (1855-1859), y su
autobiografía: Recuerdos del tiempo viejo apareció
en 1880.
Murio en Madrid en 1893, tras una intervención quirúrgica
para extraerle un tumor cerebral. Su entierro fue un gran homenaje
de admiración.
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