Miguel Ángel Sáinz Jiménez

  Nace en Aldeanueva de Ebro, La Rioja, en 1.955 y fallece el 18 de noviembre del 2002. Realiza el bachillerato en el Seminario Conciliar de Logroño, que abandona para hacer los estudios de Bellas Artes en Madrid, donde se licencia en 1.979 con el número uno de su promoción. 

Amplia estudios durante tres cursos en la Facultad de CC de la Información, rama de Imagen. Durante varios años profesor de dibujo, pintura y análisis de formas I y II de arquitectura en la academia Artaquio de Madrid y profundiza en el hecho religioso con los tres cursos de Teología para seglares impartidos por el Seminario Conciliar de Logroño. 

Vida profesional como artista en el campo de la pintura, la escultura, la vidriería, el diseño arquitectónico y esporádicamente en el campo del cine mediante cortometrajes de ensayo. Su faceta más conocida es la de escultor . 

Da absoluta prioridad a la obra que va a estar enmarcada en ámbitos públicos, sean civiles o sagrados.
Ha participado únicamente en exposiciones colectivas con la Comunidad Autónoma de La Rioja, tanto como pintor como escultor, y en otras colectivas nacionales e internacionales con fines exclusivamente culturales. 
El tema primordial a su obra es la figura humana, de las que en escultura viene haciendo a tamaño natural o mayor unas cien, repartidas por La Rioja y otras provincias, como Zaragoza, Lérida, Madrid, Cáceres, Las Palmas de Gran Canaria, Huesca, Pamplona y Burgos. 
Breve autoanálisis crítico de la obra sacra.

En las primeras obras ha predominado un sentimiento platónico a la hora de concebirlas y manifestar en ellas la fe, donde las figuras se esbozan rápidas. enfrentadas a la materia que las atenaza-soporta- conforma... Progresivamente la obra ha ido buscando una reconciliación entre la materia y el ser. 
Desde el principio ha optado por un estilo figurativo, que no ha llegado en su trayectoria de años a desdibujar la presencia real del hombre ante la creación, por lo que ha omitido, en lo que se refiere a la representación de los rasgos humanos, otras formas más cercanas a la vanguardia artística. 

Reconocer al hombre santo mediante los rasgos habituales con los que nos presentamos ante el mundo es la meta de la obra, sin que medien tamices excesivamente expresionistas y personalistas, por una parte, o una apatía religiosa, por otra parte, que conduzca al arte a formas abstractas desvaídas de contenido. 
De esta forma la obra pretende presentar al hombre enfrentado ante la búsqueda de la santidad, antes que a sus modas y que a sus conceptos estéticos. 

El resultado de la obra puede oscilar entre un academicismo nada innovador o el acierto de presentarnos al hombre religioso concreto, lo que es un hecho contrastado en nuestros días. 

Finalmente, todas las obras están destinadas al culto, o a la manifestación directa de nuestra fe, y no a un proceso de galerías y comercialización ante particulares, y esto ayuda a la obra a librarse de la tentación de ser un arte que sólo se mire a sí mismo, o se deba a otras muchas circunstancias de comercio y de estilo. Como contrapartida y como arte que sirve a una comunidad cristiana, puede faltarle el vértigo de una experimentación formal extrema. 

Curriculum

Obras más importantes

En recuerdo

Despedida de un artista


Datos facilitados por: Mª Teresa Balmaseda Fernández.