| Mª Teresa Gil de Gárate Deja su casa para vivir con los alumnos internos |
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Así empezó el Internado. |
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Sola para Dios. El 21 de septiembre de 1957, el padre de María Teresa moría en Madrid. Ella, el mes anterior, había vivido intensamente la peregrinación a Roma y la magna asamblea de la JOC. Al recorrer los lugares salesianos de Turín, su entusiasmo cristiano y apostólico, conforme al estilo de Don Bosco, se elevó en alto grado. El mismo día 4, la muerte de su padre, escribía estas palabras en su Diario: "Estoy del todo sola para Dios". La muerte de su padre y su continua meditación sobre Don Bosco y mamá Margarita, durante su estancia en Turín, constituyeron los más intensos estímulos para decidirse a abandonar su casa y trasladarse al Centro. "Había que comenzar una vida nueva: el internado de Los Boscos. Esto suponía dejar mi casa, mi bienestar, mi comodidad, pues yo no tenía que levantar una paja del suelo, como suele decirse. Mi Agueda me cuidaba estupendamente. No madrugaba; y si alguna vez lo hacía, me ponía mala. Llevaba una vida cómoda a pesar de ir a los Boscos y a la oficina". La primera noche en Los Boscos. La noche del 28 de septiembre fue su primera noche en Los Boscos. Una decisión vital, un gran salto a lo trascendente; un paso definitivo hacia Dios y hacia el prójimo, una aceptación total de la llamada de Dios a la santidad. "Hubo lágrimas y retorcimiento de corazón antes de dar este paso. ¡Cuesta tanto dejar la mayor o menor comodidad de la casa!." El día 1 de octubre de 1957 viene a instalarse con nosotros el Padre Gerardo Capellán. El Señor ha hecho este milagro. Era su presencia la que necesitaba el centro. En sus Memorias escribe: "Al día siguiente venía el P. Gerardo, anota María Teresa, a ponerse al frente de todo. ¡Otro milagro de Dios!: conseguir que un sacerdote de esa talla se consagrase, como otro Don Bosco, a la educación de los niños y jóvenes. A pesar de que todos pensaban que ello sería imposible, yo conté con mi oración y mi plena confianza en Dios. En esta mi primera convivencia en Los Boscos, he advertido en mí defectos muchos y quizá alguna virtud: 1º.- Soy muy mal pensada. Tengo genio fuerte. No sé disimular cuando algo me desagrada. Soy muy apasionada. 2º.- Por otra parte, me encanta tener atenciones y delicadezas, prodigar servicios a personas que sé que me critican. ¡Soy un saco de imperfecciones!. Lo comprendo; pero aspiro a la santidad a pesar de mis años. Dice Santa Teresita que el Señor se apiada y tiene predilecciones por las almas pequeñas o imperfectas. Y aquí entro yo. En los últimos años de mi vida, confío en el Señor. Seré santa con su ayuda. Pídalo quien esto leyere. Pido también perdón a cuantas personas, por mi mal ejemplo, haya hecho mal. Por ellas rezaré siempre". Logroño, 23 de Abril de 1959 María Teresa Gil de Gárate |
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