Mª Teresa Gil de Gárate
Deja su casa para vivir con los alumnos internos

Así empezó el Internado. 
El 1 de Abril de 1949 registraba María Teresa: 
"Damos comienzo al Internado: 
En la Crónica de María Teresa constan sus nombres. Cinco de ellos proceden de pueblos de La Rioja. Todos estos muchachos han hallado su hogar en la calle Queipo de Llano, y encontraron una madre: María Teresa Gil de Gárate.

Ella vino a ser la primera interna del Centro definitivo, entre las calles de Pérez Galdós y Dctor. Múgica, abandonando su vivienda de la Avenida de la Paz. Allí una diligente muchacha le servía con fidelidad y cariño. Era su casa. Tener que abandonarla y emigrar a Los Boscos se le proyectaba como una aventura: desprenderse de aquella paz, de la comodidad, del silencio, de un servicio cariñoso; y adentrarse en un colegio espacioso, frío en invierno y solitario en verano, poblado de chavales día y noche... Sí; suponía una aventura y no pequeña; comprendía que afrontarla era voluntad divina: el Centro necesitaba una madre que viviera de continuo con aquellos sus muchachos externos y mediopensionistas  que  llegaban en busca de ciencia y, sobre  todo, de amor 
y, principalmente, con aquellos entonces ocho internos, y los muchos que les sucederían, oriundos de pueblos diversos y distintos, donde dejaban a sus padres expectantes ante el porvenir de sus hijos, a quienes sólo verían de tarde en tarde, con ocasión de las Navidades, Semana Santa y vacaciones de fin de curso. 
María Teresa optó por alojarse en el Centro, junto a la terraza del edificio en el que se impartía la Enseñanza Primaria. Un solo peldaño separaba sus habitaciones de la terraza. Amuebló también una estancia del cuarto piso, que da vista a la calle de Pérez Galdós, pero nunca la habitó. Para sus momentos de soledad, en el lugar escogido, contaba con la cercanía de la capilla. Desde la terraza podía gozar viendo divertirse en el patio a la muchachada que, llena de vida y salud, corría y gritaba en los recreos. 

Al recorrer los diversos locales de estudio y trabajo, podía repetirles con toda verdad la frase de Don Bosco: "Me basta con que seais jóvenes para que os ame extraordinariamente". 
La muchacha que la sirvió en su antigua casa de la Avenida de la Paz debía recordarla bien y mucho, pues de vez en cuando acudía a visitarla al Centro. 

Si las catequistas hubieran vivido con ella, habría completado su gozo; mas, "esto no era posible, pues cada una de nosotras tenía su familia y su trabajo para alimentarla". El número de internos progresó. En 1957 rondaban los cien. 

Sola para Dios.

El 21 de septiembre de 1957, el padre de María Teresa moría en Madrid. 

Ella, el mes anterior, había vivido intensamente la peregrinación a Roma y la magna asamblea de la JOC. Al recorrer los lugares salesianos de Turín, su entusiasmo cristiano y apostólico, conforme al estilo de Don Bosco, se elevó en alto grado. El mismo día 4, la muerte de su padre, escribía estas palabras en su Diario: "Estoy del todo sola para Dios". 

La muerte de su padre y su continua meditación sobre Don Bosco y mamá Margarita, durante su estancia en Turín, constituyeron los más intensos estímulos para decidirse a abandonar su casa y trasladarse al Centro. "Había que comenzar una vida nueva: el internado de Los Boscos. Esto suponía dejar mi casa, mi bienestar, mi comodidad, pues yo no tenía que levantar una paja del suelo, como suele decirse. Mi Agueda me cuidaba estupendamente. No madrugaba; y si alguna vez lo hacía, me ponía mala. Llevaba una vida cómoda a pesar de ir a los Boscos y a la oficina". 

La primera noche en Los Boscos.
La noche del 28 de septiembre fue su primera noche en Los Boscos. Una decisión vital, un gran salto a lo trascendente; un paso definitivo hacia Dios y hacia el prójimo, una aceptación total de la llamada de Dios a la santidad.
"Hubo lágrimas y retorcimiento de corazón antes de dar este paso. ¡Cuesta tanto dejar la mayor o menor comodidad de la casa!." 
El día 1 de octubre de 1957 viene a instalarse con nosotros el Padre Gerardo Capellán. El Señor ha hecho este milagro. Era su presencia la que necesitaba el centro. 

En sus Memorias escribe: 
"Al día siguiente venía el P. Gerardo, anota María Teresa, a ponerse al frente de todo. ¡Otro milagro de Dios!: conseguir que un sacerdote de esa talla se consagrase, como otro Don Bosco, a la educación de los niños y jóvenes. A pesar de que todos pensaban que ello sería imposible, yo conté con mi oración y mi plena confianza en Dios. En esta mi primera convivencia en Los Boscos, he advertido en mí defectos muchos y quizá alguna virtud: 
1º.- Soy muy mal pensada. Tengo genio fuerte. No sé disimular cuando algo me desagrada. Soy muy apasionada. 
2º.- Por otra parte, me encanta tener atenciones y delicadezas, prodigar servicios a personas que sé que me critican. 
¡Soy un saco de imperfecciones!. Lo comprendo; pero aspiro a la santidad a pesar de mis años. Dice Santa Teresita que el Señor se apiada y tiene predilecciones por las almas pequeñas o imperfectas. Y aquí entro yo. En los últimos años de mi vida, confío en el Señor. Seré santa con su ayuda. Pídalo quien esto leyere. Pido también perdón a cuantas personas, por mi mal ejemplo, haya hecho mal. Por ellas rezaré siempre". 
Logroño, 23 de Abril de 1959
María Teresa Gil de Gárate
Introducción Su familia El campo de sus trabajos
Testimonios Fechas de su vida


Datos facilitados por: José Luis Bastarrica y Santos Sastre escritores del libro ""Los Boscos, una obra social".