Manuel Antonio García Herreros Sáenz de Tejada
El perseguido del absolutismo


De sobra es conocido cómo el 11 de diciembre de 1813 Napoleón es obligado a liberar a Fernando VII y a firmar la paz de Valencay. Fernando regresa por la frontera catalana el 22 de marzo de 1814. Desde el primer momento urde un plan de acción en unión del duque de San Carlos y del conde de Montijo. En Valencia se les une el capitán general de la región. Elío Logran entonces los absolutistas que 69 diputados firmen un escrito dirigido al rey reconociendo la soberanía absoluta y el derecho divino del monarca: es el famoso «Manifiesto de los Persas». De Valencia va Fernando a Madrid, acogido por las poblaciones con verdadero delirio, el cual se encargaban de transformar los soldados de Elío en motines antirreformistas con rotura de lapidas que llevaban el nombre de «Plaza de la Constitución».
El 4 de mayo en un real decreto Fernando VII anula la obra de las Cortes de Cádiz y promete restaurar la Constitución tradicional, revitalizando las viejas Cortes españolas. La política personal de Fernando se uniría con un golpe de Estado cuya realización fue confiada al general Eguía. Este el 9 de mayo envía a su auxiliar Don Francisco de Leiva un oficio donde le comunica la orden dada por el rey el día 4 a Don Pedro Macanaz de detener y apresar a alguno de los regentes y ministros y a 24 caracterizados diputados liberales. Todos figuraban en una lista detallada, incluso con lugar de residencia. En esa lista de 3S personas figura «Don Manuel García Herreros, plazuela de Celenque, en la imprenta».

Eguía, que había entrado en Madrid con una división del ejército de Elío, realizó su misión en la noche del 10 al 11 de mayo. Su primer paso fue visitar al Presidente de las Cortes, Antonio Joaquín Pérez, uno de los «persas» y notificarle la disolución de aquel organismo, tras lo cual el edificio quedó ocupado con tropas y su archivo cerrado y sellado. Al mismo tiempo, piquetes mandados por ministros togados, nombrados para ello el mismo 4 de mayo, procedían a detener a los señalados en la lista. 

Fernando VII


García Herreros fue apresado en su despacho, así como Argüelles, Muñoz Torrero, Martínez de la Rosa, Larrazábal, Calatrava y otros, mientras que el Conde de Toreno e Istúriz conseguían escapar. Una vez detenidos fueron apresados en el cuartel de Guardias de Corps o en la cárcel de la Corona, tal como mandaba la orden real.
Inmediatamente empieza una campaña de los absolutistas, orquestada por los periódicos «El Procurador General» y «La Atalaya de la Mancha», pidiendo que sean castigados. El 21 de mayo comienza contra los encausados lo que se pudiera llamar el primer proceso político español. Las acusaciones que se leen hacen que se apoyen en los Diarios de las Cortes, declaraciones de testigos presencia-les y testimonios de una veintena de diputados. El problema esencial en la causa es la carencia de figuras de delito con que identificar sus actos y declararlos culpables y acreedores a una sanción. El 2 de junio el rey pide al tribunal que termine cuanto antes. A finales de junio le da un plazo de 4 días, pero los jueces dimiten y el rey retira su ultimátum. El 6 de julio los magistrados elevan al rey una amplia consulta acompañada de 5 cuadernos en los que haciendo información de los sucesos y de la actuación de los detenidos, no proponen, sin embargo, medida alguna a su respecto.

El 9 de julio la causa entra en su segunda etapa al trasladar el expediente a los gobernadores de la Sala de Alcaldes. Se toma declaración a cada uno de los detenidos sobre un formulario que comprendía 42 preguntas que abarcaban toda clase de cuestiones. Aunque faltan referencias documentales del desarrollo inmediato de la causa, todos los autores afirman como cosa pública y notoria que la Sala de Alcaldes consultó mostrando no haber mérito para subsanarlas y pidiendo la libertad de los presos, resolución que determinó el traslado de la causa a manos de una tercera instancia, esta vez una comisión especial del Estado que el rey nombró el 14 de septiembre.

A mediados de junio se había llegado a un extenso memorial de cargos, hasta un total de 28, que comprendía los relativos al conjunto de los detenidos, acusándose a cada uno de ellos de un número más o menos importante de aquellos. Todos se resumen en el atentado contra la soberanía real, que define el que encabeza la serie, al decir: «Lo es el haber atentado contra la soberanía del Sr. Don Fernando Vil y contra los derechos y regalías del trono para establecer un gobierno democrático, privarle de su corona real y de la posesión de sus reinos». El tribunal se renueva el 10 de octubre y finalmente se reduce el 27 de noviembre, quedando constituido por 3 Alcaldes de Casa y Corte bajo la presidencia del Capitán General de Madrid.

En tanto, se producían estas modificaciones en el tribunal de la causa, los detenidos prepararon una extensa exposición a la que dieron el título de «Satisfacción fundamental», que tenía 467 folios, a la que acompañaban 4 escritos exculpatorios complementarios y varios impresos destinados a apoyar su argumentación. Toda esta masa documental fue presentada al rey con un dictamen de la Comisión de Estado encargada de la causa, favorable a los procesados. Poco después terminó el proceso en virtud de una particular disposición del rey, que, en contra de las decisiones e informes de las distintas comisiones, condenaba a cerca de sesenta complicados a diversas penas de prisión y destierro. La real orden fue dada el 15 de diciembre y designaba dónde habían de ir los presos, encargando que la noche del 17 se procediera a su traslado. Concretamente Don Manuel García Herreros, juntamente con Don José Zorraquín, fue condenado a ocho años de presidio en Alhucemas. La real orden expresaba que si se les ve fuera de su destino, sean condenados a presidio y si se escapan del presidio, sean condenados a muerte.
Así quedaba reducido a manos de un rey absoluto nuestro diputado que tanto había luchado por la libertad. Habían cambiado las tornas en el vaivén político. Pero pronto habrían de volver a cambiar.

Introducción

Nacimiento, infancia y juventud

Diputado de las Cortes de Cádiz

Ministro  con Fernando VII Ministro en la Regencia de Mª Cristina  Conclusión


Esta información ha sido elaborada por, Jose Luis Moreno Martínez, para el libro
"El Camero Viejo" publicado por la Asociación de San Román de Cameros