"Cuando la Luna se comió al Sol"
Autor: Jorge A. Baudes

Un buen día, aunque todos los días siempre son buenos, jugué y jugué al sol tanto pero tanto que me dolía la cabeza. Mamá me contó que estar mucho tiempo al sol es malo, que quema, que insola y puede hacer daño. Salí al patio y lo miré enojado. __ ¡Vos me hacés doler la cabeza!. No te quiero más. Salí de acá. 

Los ojitos se me pusieron brillantes y mi enojo me hacía relinchar como si fuera un caballito de los que vi en el circo el otro día. De pronto, todo se puso oscuro. ¿ quién apagó la luz ? _dije yo asustado, y al mirar al cielo vi como el sol se escondía poco a poco detrás de un circulo grande que lo tapaba. __¡ Mamá, mamá, decile que vuelva, yo solo estaba jugando ! __ Tranquilo, Jorgito, __me dijo mi madre mientras me acariciaba la frente y me acomodaba el flequillo, __ es la luna que salió a pasear mas temprano y como siempre hablamos del Sol se puso celosa y por un momento lo quiso tapar. Pero, ¿ sabés qué ? __la Luna sabe bien que el Sol ayuda a crecer a las plantas, le pone colores a las flores y alegra a los pájaros. El sol acaricia las nubes para que las mismas se deslicen y rieguen los campos con la suave lluvia. El sol es un amigo al que hay que querer y proteger. __ Gracias má, ya no estaré solo en mis juegos. Siempre lo invitaré. ¿ venís solcito conmigo ? Mirá, má, me escuchó. Ya vuelve... por suerte, no está enojado... ¡ ahora sí que soy feliz !


"El arcoiris"
Autor: Jorge A. Baudes

Má, dejó de llover.¿ me dejás salir a jugar con los chicos, en la calle ? _ Andá, pero no te vayas lejos de la vereda. Hay muchos autos y es peligroso. 

Juan cruzó la puerta como un auto de formula uno y allí ya lo estaban esperando Daniel y Pablo los que estaban jugando con barquitos de papel que deslizaban por el pequeño río que se había formado junto al cordón de la vereda. 

__ Pablo, Daniel, que lindo sería hacer uno tan grande que pudiéramos entrar los tres y navegar en él, ¿ no les parece? ¿ quieren que traiga muchos diarios viejos ? 
__ Dale andá, pero no creo que lleguemos lejos, ya casi no llueve y el agua no es mucha, __ respondieron sus amigos.

Con mucho trabajo y entusiasmo pronto quedó armada una gran carabela, como las de Colón, con las que descubrió América y con unas sábanas en desuso y un palo de escoba que encontraran en el lavadero, pusieron velas de fantasía y coraje de sueños.

El sol, implacable, bebió todas y cada una de las gotas que había derramado la lluvia y en medio de una nube de vapor formó un inmenso y colorido arcoiris. 

__¡ Miren chicos, anunció Pablo, es como un río de colores. Vayamos por él. Y la nave emprendió su nuevo rumbo en busca de misteriosos mundos, llenos de pícaros duendes y bonitas hadas. 
La tarde transcurrió en segundos, pero la ilusión y la magia de ese viaje, los acompañaría en sus vidas como un gran secreto que siempre guardarían los tres, como si hubieren descubierto el tesoro que duerme escondido en la imaginación de cada niño y que acompañará su crecimiento, formando parte de él, y de sus sueños.