Ausejo                                                                                                                       

Situación Geográfica. Cubriendo un cerro minado por bodegas antiquísimas, domina Ausejo un amplio horizonte de llanuras aterrazadas, al sur del río Ebro. En el limite meridional, marca el collado de la Estrella el punto de máxima altitud, con 754 metros, y desciende después el terreno escalonadamente al aproximarse a los suelos depositados por el gran río riojano.
La villa -de origen romano, como explicitan numerosos restos arqueológicos- dista 29,5 kilómetros de Logroño y se sitúa a 556 metros sobre el nivel del mar, ocupando el centro de un extenso término municipal -56,7 kilómetros cuadrados- en la Tierra de Ocón.
Básicamente agraria -con cultivos de cereal, viñedo, almendro y olivar- tiene la localidad como motor económico y producto emblemático el champiñón; ganadería, bodegas, trujal y talleres desempeñan un papel secundario aunque apreciable. La diversificación en la actividad y el dinamismo de su Sociedad Agrícola de Transformación están facilitando el que comience a recuperarse su demografía, en franca disminución hasta el año 1981. 

Así, contaba con 1.554 habitantes en el año 1900, con 1.399 en 1940,1.144 en 1960,815 en 1970,701 en 1981,746 en 1986, 897 en 1988, 697 en 2001 y 887 en el 2005, cifras que se incrementan durante la temporada veraniega.

Historia
Se han localizado, en la ladera oeste del cerro que se asienta la villa y en el término de Candajin, piezas y fragmentos de factura romana y prerromana que apuntan al antiguo poblamiento de este altozano que debió ofrecer ventajas defensivas evidentes.
En el año 838, el caudillo cordobés Abderramán II, quien habría mantenido una relativa calma desde su acceso al poder en el 822, envió tres ejércitos para hostigar a los cristianos del norte. Uno de ellos, entró en territorio riojano por Alfaro y, tras remontar el curso del Ebro, incendió y saqueó Ausejo.

En 1135 se mencionaba la localidad -con el topónimo de "Ousegio"- en la carta de arras entregada por el Conde Gonzalo Rodríguez de Lara a su esposa Estefanía Armengol.
Una nueva variante del nombre local, "Agoseio", se incluía en la escritura de 1156 por la que el Obispo Rodrigo Cascante cedía a su cabildo de Calahorra los tercios y cuartos decimales que le correspondían de Alcanadre, Ausejo y otras poblaciones.
Hartos de contiendas territoriales, los monarcas Sancho VI el Sabio de Navarra y Alfonso VIII de Castilla acordaron en agosto de 1176 solucionar sus pleitos de propiedad proponiéndolos al arbitraje del rey Enrique II de Inglaterra. El 9 de marzo de 1177, explicaban en Londres, ante la Curia inglesa, sus razones los delegados navarros y castellanos; reclamaban estos últimos la devolución de Logroño, Navarrete, Entrena, Ausejo, Autol, Resa y algunos otros núcleos arrebatados por Sancho VI aprovechando la minoría de edad de Alfonso. Determinó Enrique II la restitución de las plazas conquistadas en tiempos de Alfonso VIII: Logroño, Navarrete, Entrena, Autol y Ausejo. En señal de conformidad, los reyes castellano y navarro firmaron inmediatamente en Fitero una tregua por diez años, comprometiéndose además la pronta entrega de las poblaciones.

Sin embargo, como diese muestras Sancho de retrasar sus obligaciones, inició el rey castellano una campaña que le permitió hacerse con buen número de villas y castillos. En consecuencia, Sancho el Sabio aceptó confiar la custodia de Logroño, Navarrete, Ausejo, Autol y Resa al caballero que eligiese entre la terna que habría de proponerle Alfonso VIII.
Los nuevos conflictos que provocaría la llegada al trono navarro de Sancho VII el Fuerte motivaron el que en octubre de 1207 se firmaran nuevas treguas en Guadalajara, cediendo cada monarca tres castillos en garantía de sus respectivos reinos: Irurita, Inzura y San Adrián por la parte navarra, y Clavijo, Jubera y Ausejo por la castellana. Concluía así un agitado período de la vida local.
El 29 de octubre de 1385, Juan Ramírez de Arellano, Señor de los Cameros, dictaba en Soria su testamento, legando a su nieto Ausejo junto a Alcanadre, Murillo de Río Leza y algunos pueblos de Navarra, perteneciendo a partir de entonces la población al Señorío de los condes de Murillo.

En la primera mitad del siglo XIX se terminaba de desmantelar su castillo -motivo de tanta disputa, y ya harto desvencijado por entonces— para emplear su sillería en la reparación de la iglesia parroquial de la villa, afectada por el terremoto que sacudió buena parte de La Rioja -y especialmente Arnedillo- el 18 de marzo de 1817.
Formó parte Ausejo de la provincia de Soria hasta la creación de la de Logroño por Real Decreto de 30 de noviembre de 1833.
Cabe destacar, entre sus hijos ilustres, a Pedro del Merino, soldado de Caballería ligera que apresó al mariscal Montmonrency en la Batalla de Pavía, en 1525; Juan González del Centeno, nacido en 1583, secretario de Felipe IV; Francisco del Merino, nacido en 1602 y notario del Tribunal del Santo Oficio; Juan González de Tejada, inquisidor de Valencia en el siglo XVII Juan José Tejada, nacido en 1768, obispo de Solsona y ministro general de la Orden de la Merced; y Antonio Paz Merino, consejero de Castilla durante el reinado de Carlos IV

Monumentos
Iglesia parroquial de Santa María. Edificio de sillería, con añadidos de ladrillo, construido en el segundo tercio del siglo XVI, con fachada y sacristía del XVII y remate de la torre norteña del XVIII. Dañada -como se ha señalado- por el terremoto de 1817, fue reconstruida hacia 1840 con materiales aportados desde el antiguo castillo.
Nave de tres tramos, cabecera y capillas entre contrafuertes. Cubren la nave bóvedas de crucería estrellada, la cabecera crucería moderna y las capillas crucerías sin diagonales y bóvedas de medio cañón. Coro alto a los pies. Ingreso adintelado bajo pórtico de tres vanos de medio punto, flanqueado por dos torres; la orientada al norte, de cinco cuerpos —los tres inferiores de sillería y los superiores de ladrillo-, y la del sur de tres cuerpos. Sobre la portada, y uniendo las dos torres, muro de ladrillo.
En el interior, arte mobiliario abundante, con obras barrocas, clasicistas y romanistas de los siglos XVII y XVIII.
Ermita de Santa María de la Antigua. Edificio barroco del XVII, a dos kilómetros del casco urbano. Construida en manipostería y ladrillo, con contrafuertes de sillería, ha sido recientemente restaurada, presentando un aspecto cuidado y atractivo. Nave de tres tramos, con cabecera cuadrangular y sacristía adosada al testero. Ingreso de medio punto a los pies, bajo pórtico. Sobre éste, espadaña de un solo vano.
En el interior, obra cerámica contemporánea e imagen de la titular, sedente, gótica del siglo XIV, exquisitamente reparada por restauradoras locales.
Ermita del Crucifijo. Antiguo crucero del siglo XVI formado por cuatro estribos unidos por árcos de medio punto que soportan una bóveda de crucería estrellada. Se tapiaron después sus vanos, excepto uno que se prolongó con una nave que triplicaría el espacio original.
Castillo. Situado en la cima del alcor en que se extiende el pueblo, ha sufrido tan serio deterioro que puede apenas adivinarse cómo sería su planta. Se observan dos cubos redondos, al este y sureste, y algunos muros en dirección sur y norte, aventurando algunos que se trata de restos de fortalezas distintas.
Otros. Un intrincado sistema de bodegas y cuevas antaño habitadas horada todo el cerro, produciéndose ocasionalmente derrumbes que dejan al descubierto estancias de las que ningún vecino guardaba noticia.

Naturaleza
Pese a carecer el término de parajes espectaculares, su entorno posee una notable belleza por los cambios cromáticos que produce en sus cultivos el paso de las estaciones. Así, podrá contemplar el viajero a finales de invierno los almendros en flor y el verdor de los campos de cereal, en primavera la explosión colorista de huertas y frutales, en verano los matices dorados de las mieses, y en otoño el contraste entre los ocres de las choperas y el verde y rojizo de los viñedos.

Economía
Básicamente agrícola, con una extensión de cereal próxima a las dos mil quinientas hectáreas. Viñedos primorosamente cultivados, comercializándose las cosechas en la cooperativa vinícola local. Superficies también importantes de almendros y, en menor proporción, olivos.
La preparación del champiñón en la Sociedad Agrícola de Transformación, con un centenar de puestos de trabajo, es el motor económico de la villa. Utiliza producciones de Ausejo -a las que tanto ayudan las ya citadas cuevas-, El Redal, Corera, Tudelilla, El Villar... Actividad ganadera, con cría extensiva de un gran número de cabezas de ovino. Explotación vacuna en régimen de estabulación. Talleres menores, siendo muy infrecuente el desplazamiento diario de trabajadores locales a empresas foráneas.
En el capítulo de la hostelería, cuenta Ausejo con un hotel bien dotado a pie de carretera, varios bares y casas particulares que ofrecen alojamiento y manutención.

Fiestas
- El 1 de enero, hacen los quintos una cuestación para organizar su comida, cena y verbena.
- El 3 de mayo y 15 de agosto, romerías a la Ermita de la Virgen de la Antigua -que cuenta desde 1986 con una Asociación de Amigos empeñada en su mantenimiento. En la primera, bendición de los cultivos.

Tras un referéndum popular celebrado en 1987 para dirimir las posturas encontradas sobre el posible cambio de la fecha tradicional de las fiestas del Ecce Homo, se optó por trasladarlas de septiembre a agosto con el fin de facilitar la participación de los naturales de Ausejo que, habiéndose mudado a otras poblaciones, regresan a sus casas natales durante la época vacacional. Se celebran pues los festejos a mediados de agosto.

Enlaces interesantes:
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