"Canción"
Autor: Nicolás Guillén

¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
¡Yo, muriendo!

Y de que modo sutil
me derramo en la camisa
todas las flores de abril

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
¡No soy tanto!

En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
¡Yo, muriendo!


"La muralla"
Autor: Nicolás Guillén

Para hacer esta muralla, 
tráiganme todas las manos: 
Los negros, su manos negras, 
los blancos, sus blancas manos. 
Ay, 
una muralla que vaya 
desde la playa hasta el monte, 
desde el monte hasta la playa, bien, 
allá sobre el horizonte. 

—¡Tun, tun! 
—¿Quién es? 
—Una rosa y un clavel... 
—¡Abre la muralla! 
—¡Tun, tun! 
—¿Quién es? 
—El sable del coronel... 
—¡Cierra la muralla! 
—¡Tun, tun! 
—¿Quién es? 
—La paloma y el laurel... 
—¡Abre la muralla! 
—¡Tun, tun! 
—¿Quién es? 
—El alacrán y el ciempiés... 
—¡Cierra la muralla! 

Al corazón del amigo, 
abre la muralla; 
al veneno y al puñal, 
cierra la muralla; 
al mirto y la yerbabuena, 
abre la muralla; 
al diente de la serpiente, 
cierra la muralla; 
al ruiseñor en la flor, 
abre la muralla... 

Alcemos una muralla 
juntando todas las manos; 
los negros, sus manos negras, 
los blancos, sus blancas manos. 
Una muralla que vaya 
desde la playa hasta el monte, 
desde el monte hasta la playa, bien, 
allá sobre el horizonte...