Gabriela Mistral. Nace el 7 de abril de 1889 en la ciudad  chilena de Vicuña (en el Valle del Elqui) en el seno de una familia humilde. Su verdadero nombre era Lucila Godoy Alcayaga, aunque es conocida universalmente por el pseudónimo literario de Gabriela Mistral. Sus padres eran don Juan Jerónimo Godoy, profesor, y doña Petronila Alcayaga, modista. Su hermana mayor, Emelina, fue quien sostuvo el hogar familiar desde 1892 al ser designada Directora de la Escuela de Montegrande, ya que ese mismo año su padre había abandonado el hogar.
Desde muy temprano empezó a escribir, en 1904 empezó a colaborar con la publicación El Coquimbo. En 1905 fue nombrada Ayudante de la Escuela de La Compañía, en virtud de su gran vocación por el magisterio. Sus textos comenzaron a aparecer en otras publicaciones, como Penumbras de La Serena y La Voz de Elqui de Vicuña.

No fue hasta 1908 cuando empleó por primera vez el seudónimo de “Gabriela Mistral” para firmar el poema Del Pasado, publicado en el diario El Coquimbo. El suicidio de su gran amor de juventud Romelio Ureta Carvajal en 1909, hizo que su poesía adoptara un tono especial y una temática a menudo llena de tristeza. 

Esta mujer de origen humilde fue a lo largo de su vida muy vinculada al magisterio desempeñándose como: Inspectora y Profesora en el Liceo de Antofagasta y profesora de Castellano en el Liceo de Los Andes (1911), Profesora de Castellano en el Liceo de Punta Arenas, en el de Temuco y en Santiago (1918 - 1921). Se retira definitivamente de la profesión de educadora, pero comienza una amplia gira por Europa,  durante el trascurso del mismo, fue nombrada Secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Las Naciones, en Ginebra (Suiza). Un año después asistió como delegada de la Asociación de Profesores de Chile al Congreso de Educadores en Locarno (Suiza) y al de Protección de la Infancia en Ginebra. En 1928 asistió como delegada de Chile y Ecuador al Congreso de la Federación Internacional Universitaria en Madrid, asimismo trabajó en el Consejo Administrativo del Instituto Cinematográfico Educativo de la Liga de las Naciones, en Roma (Italia).

Dictó cursos en el Bernard College y el Vassar College de la Universidad de Columbia y en el Middlebury College, en Estados Unidos. Posteriormente emprendió un viaje que la llevaría a recorrer Centroamérica y Las Antillas y a dictar cursos y conferencias en las universidades de Puerto Rico, La Habana y Panamá. En el trascurso de dicho viaje, recibió el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Guatemala. 

En 1933 fue nombrada Cónsul en Madrid y en 1934 viajó a Puerto Rico para recibir los honores correspondientes a su nombramiento de hija adoptiva de dicho país. Continuó el desarrollo de las actividades diplomáticas, propias de su título de Cónsul, en Lisboa, Guatemala, Francia, Brasil, Santa Bárbara y Los Ángeles (Estados Unidos), Veracruz, (México), y Nápoles (Italia). En 1953 fue nombrada Cónsul en Nueva York y Delegada a la Asamblea General de Naciones Unidas. Asiste a la celebración del natalicio de José Martí.

Su obra Literaria es muy extensa y en ella figuran los libros: Desolación(1911),  Lecturas para mujeres (1923), Las Mejores Poesías (1923), Tala (1938), Lagar (1954).

A lo largo de su vida obtuvo muchos galardones entre los que se encuentran: Premio Nacional de Poesía (1914), Premio Nobel de Literatura (1945), Doctorado Honoris Causa por el Mills College de Oakland, California (1947), Premio Serra de las Américas de la Academy of American Franciscan History de Washington (1950),  Premio Nacional de Literatura y Doctorado Honoris causa por la Universidad de Chile  (1951).

Muere el 10 de enero de 1957 en Nueva York. Sus restos llegan a Chile el 19 de Enero. Son velados en al Universidad de Chile, sepultados en el Cementerio General y luego trasladados a Montegrande en cumplimiento de sus deseos testamentarios. 

Arraigada en la tradición más propia -el sentimiento bíblico, la poesía castellana, la ruralidad- esta maestra norteña escribió algunas de las prosas más desgarradoras y tiernas del idioma. Animada por la trascendencia y la tragedia, el éxtasis y el sentimiento, la locura de los celos, la maternidad frustrada, las agonías del amor místico, la experiencia constante de la muerte. Su poesía tiene un sello inconfundible, hay en ella dureza unida extrañamente a la suavidad. Produce canciones y rondas infantiles pero sin caer en la dulzura extrema, ni en el lugar común. Aún en estas poesías para niños hay cuestionamiento social, interrogantes trascendentales, dulzura mezclada con un amargo dolor.

Rincón Literario