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Es una ave muy poco conocida en La Rioja. Su plumaje tiene tonos ocres vermiculados de pardo. El macho, en plumaje nupcial, dispone de cuello negro con un doble collar blanco, vientre blanco, alas con ancha mancha blanca y cola blanca barrada de negro.
Es eminentemente terrestre, su andar es rápido y corre muy bien. Su vuelo se asemeja al de los patos. Su alimentación esta compuesta básicamente de hierbas, semillas, insectos, gusanos, moluscos y batracios.
El macho es polígamo y se instala en su territorio que defenderá hasta el final de la reproducción.
Los nidos los realiza en una depresión del suelo y la puesta de huevos la realiza entre los meses de abril y junio. Consta de 3 a 6 huevos pardo oliváceos oscuros. |
La incubación es realizada sólo por la hembra y dura entre 21 y 23 días aproximadamente. Los pollos son vigilados por la hembra y vuelan al cabo de varias semanas.
Habita terrenos abiertos y despejados, llanos o ligeramente ondulados. Alterna terrenos de cultivos, barbechos, pastos y eriales. En invierno, realiza movimientos dispersivos o trashumantes, a mayor o menor distancia de las zonas de cría. A estos bandos invernales se unen aves procedentes de otras partes de Europa.
En España se encuentra en la generalidad de las regiones llanas del interior, estando más localizado en el Valle del Ebro, Castilla-León y Extremadura.
Esta integrada en el catalogo Regional de Especies Amenazadas y se encuentra en peligro de extinción. Tan solo tres zonas vienen conservando algún ejemplar: la meseta situada entre Murillo de Río Leza y Galilea, la meseta situada en El Villar de Arnedo y la zona de secano de Alfaro. Actualmente existen alrededor de media docena de ejemplares en toda la Comunidad.
Se aprobó un Plan de Recuperación del Sisón en La Rioja (Decreto 8/2000, de 18 de febrero) cuyo objetivo es conseguir una población reproductora de al menos 20 machos y 20 hembras en un periodo de 5 años. Las medidas del Plan de Recuperación afectan a 28 municipios riojanos y giran en torno a tres grandes líneas de actuación. La primera de todas es conservar y mejorar la capacidad de acogida del medio, en segundo lugar desarrollar una línea de investigación para conocer mejor la especie y sus poblaciones y por último, potenciar las labores de divulgación para que la sociedad conozca y valore tanto al animal como los medios esteparios en los que habita.
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Foto cedida por: Miguel Rouco
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