Mamíferos








Halcón peregrino 
(Falco Peregrinus)

El halcón peregrino es el más veloz de todos; llega a alcanzar hasta 200 km/h en picada. Es el halcón más elogiado y preferido por los cetreros por sus características para la caza y vuelo; de hecho, la mayoría de sus presas no son animales de tierra, generalmente son aves pequeñas que desde a mucho mayor altura las ataca a una velocidad sorprendente y el mismo golpe aturde a la víctima o muchas veces es suficiente para matarla. 

Incluso en Inglaterra es de mucha utilidad para ahuyentar a los cuervos que se encuentran alimentándose en los aeropuertos militares de los bosques, ya que una parvada asustada puede provocar un desastre en cualquier aeronave. 
Tiene una envergadura de 1 a 1.10 metros. No es muy grande. Se le reconoce como halcón por sus alas puntiagudas, cola angosta y rápido movimiento de alas, desgraciadamente su vuelo es muy parecido a los de las palomas, no al de las aves grandes, muchas veces puede ser confundido por una ave pequeña. 

Los adultos tienen la espalda color pizarra y los jóvenes están rayados de abajo. Se alimenta de pájaros que capturan en vuelo, con ataques en picado a más de 200 km/h. Siente especial debilidad por los palomos. 

El halcón peregrino se instalará en zonas de acantilados rocosos para anidar, o, ocasionalmente, en grandes edificios. 
En los valles tranquilos, el Halcón peregrino puede ocupar rocas muy accesibles y de pequeñas dimensiones. Es un ave migrante parcial. Habita los bosques extensos y áridas montañas del interior.

Al igual que especies afines sólo ataca a presas aladas. Se lanza sin titubeos sobre las aves posadas en los árboles, pero no sobre las que están en el suelo o nadan ya que no las atraparía dado en carácter violento e impetuoso que tiene. Las aves amenazadas por el halcón eluden su acoso por todos los medios. En cuanto captura una presa la estrangula. Cuando persigue a una presa vuela a velocidades fantásticas. Consciente de su velocidad en vuelo suele mostrarse muy audaz en las cacerías.

A finales de febrero, regresan a su territorio. Nidifica en lugares inaccesibles. Emplea, por lo general, nidos abandonados por otras aves de rapiña.

La puesta tiene lugar a fines de marzo o primeros de abril, se compone de 3 ó 4 huevos redondeados de color rojizo amarillento con manchas pardas. Ambos sexos se alternan en la incubación.