"Silenciosa escarcha"
Autor: José Luis Pérez Pastor
"¡Lejana y dulce en tuétano metida!"
F.G. Lorca

"The rest is silence"
W. Shakespeare, Hamlet

"¡Hola! Has llamado al 47-05-96. En estos momentos no puedo atenderte, pero no te cortes y déjame un mensaje después de oír la señal, ¿vale?"


[PIIIIIIP]
MENSAJE RECIBIDO EL DÍA MARTES 3 DE SEPTIEMBRE A LAS 3.27 A.M.

Hola, ya veo que de nuevo te niegas a hablarme, Rosa; ya lo veo...
Es muy tarde y todo -como tú- calla. Se diría más bien que escucha, intentando comprender este silencio en el que me has dejado.
Todo lo supiste decir con silencio: desde el primer beso hasta el último adiós. Y desde entonces también hasta ahora. Hasta este amargo ahora de silencioso abandono. Me pregunto si no supe interpretar tus mudos pensamientos y tu gesto. Me pregunto si donde yo creí ver muestras de amor sinceras sólo había indiferencia, o incluso algo peor... Me pregunto si lo nuestro ha podido llamarse con justicia "nuestro", o si por el contrario ha sido una mera fantasía de mi inocencia... y una trama hueca por tu parte.
Quisiera que me ayudaras, Rosa. Desvélame mis dudas si ya me has desvelado de la tranquilidad del sueño. No permitas que estos monstruos de la imaginación me entreguen a la angustia. No seas un terco eco de mi grito herido.
Te quiero. Llámame por favor.


[PIIIIIIP]
MENSAJE RECIBIDO EL DÍA MIÉRCOLES 4 DE SEPTIEMBRE A LAS 4.05 P.M.

¿Rosa? ¿Estás en casa? Contesta, por favor. Soy yo. ¿Rosa?
En fin, llamaré otra vez luego.


[PIIIIIIP]
MENSAJE RECIBIDO EL DÍA MIÉRCOLES 4 DE SEPTIEMBRE A LAS 8.26 P.M.

¿Rosa, has llegado ya? Mira, te llamo desde una cabina de un centro comercial, pero estaré donde Carlos la próxima media hora. ¿Qué te parece si cenamos juntos y aprovechamos para hablar tranquilamente? Seguro que todo tiene una solución.
Ciao. Nos vemos.

[PIIIIIIP]
MENSAJE RECIBIDO EL DÍA JUEVES 5 DE SEPTIEMBRE A LAS 5.43 P.M.

Buenas tardes, Rosa. Ayer te estuve esperando en el piso de Carlos hasta las diez. Como no llamaste, supuse que ibas a estar hasta muy tarde y que cenarías en la oficina. No importa. Ya sabes que Carlos tiene siempre bien provisto el frigorífico. Por cierto, dice que pases a recoger el estuche que te dejaste el otro día. No vas a ver bien sin tus gafas, aunque tengas las viejas de repuesto.
Podemos cenar esta noche. Tu compañera me ha dicho que hoy tenías turno de mañana, así que no habrá problema. Me gustaría mucho verte. Creo que los dos nos lo debemos un poquito ¿no? Llama, por favor.
Hasta luego, Rosa.


[PIIIIIIP]
MENSAJE RECIBIDO EL DÍA VIERNES 6 DE SEPTIEMBRE A LA 2.13 A.M.

¿Rosa, por qué no has venido? Te he estado esperando hasta tarde. Te había preparado tu cena preferida. Se ha quedado fría. Menos mal que al perro le encanta la pasta. Pero eso no importa: La cena no es lo único que ha sentido la helada mientras se consumían las velas. Tu silenciosa escarcha lo alcanza todo.
¿Por qué me tratas así? Tu cambio ha sido tan súbito que se me antoja absurdo. Estoy muy confuso y una nube de ácido parece envolverme los pulmones al respirar. Y tú te niegas a darme la más mínima explicación. Créeme, entenderé todo lo que me digas, pero has de decirme algo para que pueda entenderlo.
Dime algo...


SÁBADO 7 DE SEPTIEMBRE A LAS 12.04 P.M.

-¿Dígame?
-¿Rosa?
-No, me temo que se ha equivocado.
-¿No es ése el 47-05-96?
-Sí, pero usted debe estar llamando al antiguo abonado. A mí me acaban de asignar este número. Hoy mismo.
-Ah, lo s-s-siento. Perdone.
-No tiene importancia. Hasta luego.
-Gracias de todos modos. Hasta luego...