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Este pentagrama musical corresponde a las notas y frases que la dulzaina irá desarrollando a medida que los danzadores se lanzan una y muchas veces, de manera vertiginosa, por la empedrada cuesta que une la iglesia y la plaza mayor. A esta pieza musical se le llama “El Agudo”.
Corta es la composición musical, como casi todas las que componen el cancionero riojano; por ello se hace reiterativa y machacona, pero es que el espectáculo que anima, tiene más de corazón que de postura. |
Por ello, esta música recreará el ambiente y servirá de fondo a uno de los actos folklóricos riojanos de más relieve, en uno de los lugares de más amplio sentido de música y danza.
No siempre se ha mantenido la composición tradicional y quizá por ser un movimiento que no ha de estar precisamente identificado con el ritmo, salvo en contadas ocasiones, se ha interpretado éste de manera fija, pero sin respetar la melodía preparada por nuestros antepasados.
Por ello y para que la fidelidad estuviera presente siempre que se interpretase, se recurrió a uno de los más ancianos del lugar, Pedro “el Mosco”, quien tarareaba la melodía, a la vez que un músico profesional se encargaba de pasarla al papel pautado para que no sufra nunca más transformación alguna. |
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