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La torre fuerte de Villalobar está situada a la entrada N. del pueblo, cercana a la iglesia parroquial y junto al arroyo de Garcitón, del río
Oja. Se trata de una construcción de sillería, de planta cuadrada, con muros N. y W. de un grosor de 1,20 m.; el E. de 1 m. y el S. de 0,85 m., y 11 m. de altitud, cubierta con tejado a cuatro vertientes, con sencilla cornisa sobre canes de modillones de dos rollos. Actualmente tiene sótano o bodega, planta baja y tres pisos sobre vigas de madera. Aunque ahora la puerta de ingreso se encuentra en la planta baja, en el lado W., la primitiva tenía esa misma orientación pero se abría en el primer piso y hoy está cegada al haberse adosado un edificio a la torre. Los únicos vanos originales se conservan en las caras N. y E.: una ventana rectangular apaisada con dintel de intradós ligeramente arqueado en el primer piso, al N., y otras dos ventanas de menor tamaño, con dintel en arco apuntado, en el tercer piso, en los lados mencionados. En el muro S. se abrieron posteriormente en los distintos pisos cuatro vanos
adintelados. |
La torre tiene adosado al E. un recinto trapezoidal defendido por una cerca de sillería de un solo haz (2,60 m. alto el N. y 5 m. el S.).
El interior de la torre ha sido modificado ya que los actuales forjados no corresponden al exterior con los vanos originales.
En 1589, en la venta del señorío y hacienda de Villalobar ( por parte de Da Sancha Ruiz de Rojas en primera instancia y por las hijas de Gonzalo García de Salazar, en segunda) a la ciudad de Santo Domingo de la Calzada, refrendada por Juan II en 1418, no se menciona esta torre. La primera noticia de ella data de la época de los Reyes Católicos, por la que sabemos que fue donada al monasterio de San Miguel de la Morcuera por Da María Manrique de Quiñones, viuda de Pedro Suárez de Figueroa. En 1514, la Corona obligó a dicho monasterio a vender la torre a la ciudad de Santo Domingo en el precio de 80.000 maravedís, pagando la ciudad la mitad y asumiendo la otra mitad la Corona, mediante la exención a ésta de las penas de cámara.
Durante los siglos XVII y XVIII la torre perteneció a la familia Samano y en los siglos XIX y XX tuvo varios dueños. |
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