Torre Fuerte de Santurde

Fuente: Castillos y Fortalezas de La Rioja
Se encuentra en la zona alta del casco urbano, en el extremo W. Es una torre de planta rectangular (10,25 x 12,80 m.), construida en piedra de sillería arenisca, mejor conservada en las partes altas que en las bajas ya que éstas han sufrido refacciones posteriores. Los muros tienen un grosor de 1,73 m. y la altura actual del edificio es de 15,50 m. 
Actualmente está hueca y desmochada pero tuvo planta baja y tres pisos de los que solamente quedan los mechinales, y almenas, pues quedan vestigios de matacanes.

La puerta de ingreso debió estar en el segundo piso del lado E., como es habitual en este tipo de torres. Ahora se aprecian dos accesos: uno de medio punto al E. y otro adintelado al S., en la planta baja.

Los huecos de iluminación son escasos pero variados en su forma. En la cara N. hay una aspillera derramada hacia el interior, en el piso bajo, y una ventana geminada en arco apuntado con bancos de piedra al interior, en el tercer piso. En la cara S., una ventana en arco rebajado, en el segundo piso. En la cara E., una ventana de asiento, actualmente en arco rebajado y originalmente en arco de medio punto y de mayor tamaño. Al exterior, la torre se cerca con un muro de manipostería de 1,42 m. de alto, aproximadamente.
La primera vez que se nombra la casa-torre de Santurde es el 30 de enero de 1478, cuando Pedro Manrique fundó un mayorazgo con sus bienes en los que incluía dicho lugar y su torre, pero su abuelo Pedro Manrique, Adelantado Mayor de León, se titulaba señor de Santurde. 

En 1452 figura en el mayorazgo instituido por Sancho de Leiva para su primogénito. Después la villa pasó a Pedro Suárez de Figueroa a quien Pedro Manrique, nieto, la compró en 1475. Más tarde, en 1491, este último puso en poder de Contesina de Luna, mujer de su padre, la villa de Santurde con su casa-torre, señorío y rentas por un periodo de cuatro años, hasta que pudiera desempeñar los lugares de Ventosa y Villanueva que había trocado con Contesina y que entonces los tenía empeñados a Juan de Leiva, señor de Leiva y Baños, su cuñado. Por fin la recuperó la familia Leiva, condes de Baños, a quienes perteneció hasta este el siglo XX. En 1925, la condesa de Baños vendió la torre a la familia del actual dueño.

No existen datos acerca de su construcción pero ésta debió llevarse a cabo, como en el caso de las otras torres riojanas similares, entre los siglos XIV y XV, acaso dentro de las luchas entre Manriques y Leiva por el dominio de Valdezcaray.


Castillos en La Rioja