Castillo de Briones

Fuente: Castillos y Fortalezas de La Rioja
La antigua fortaleza de Briones se sitúa en el ángulo N-W. de la villa, cuya configuración urbana nació del propio carácter defensivo que a lo largo de la historia tuvo este privilegiado lugar, frontera entre Castilla y Navarra.

Los restos conservados del castillo antiguo tal vez daten del siglo XIII. Sabemos que en 1240 el castillo de Briones y otros varios que tenía D. Diego López de Haro, fueron derribados por Fernando III. Sería uno de los más importantes que tenia la familia en la tierra de la que fueron tenentes más de cien años seguidos, y por ello conservaron los cronistas su nombre. La concesión del Fuero (de Vitoria) a la villa por Alfonso X, en 125&, traería consigo una nueva repoblación del lugar. Probablemente existía con anterioridad una primitiva fortaleza en el siglo XI, tras la toma de La Rioja por Alfonso VI de Castilla en 1076, época en la que Briones, que hasta entonces pertenecería a tierras de Nájera, en el marco navarro de Sancho el Mayor, fue cedida a los Señores de Vizcaya (López de Haro), constituyéndose en defensa castellana frente a Navarra.
Pulsar para ampliar imagen El fuero trajo consigo otros privilegios para la villa que. de este modo, era premiada por su capacidad defensiva. Sancho IV confirmó el fuero(1291) y otorgó el llamado "Privilegio de Briones" a todos los concejos castellanos (1293). Nuevas mercedes le otorgaron Fernando IV (1303, 1304 y 1505) y Alfonso XI (1348: exención del pago de portazos), confirmando privilegios anteriores, en función de ser frontera de Navarra. Después de más de un siglo de ser villa realenga, Briones volvió a pertenecer a un señor: Fernando, el hijo bastardo de Alfonso XI.

Tras las luchas entre Pedro I y Enrique de Trastamara, este último adjudicó el señorío de Briones a su hermano D.Sancho, en 1368, y confirmó su fuero, en1375. Heredó el señorío la hija de Sancho. Dña Leonor de Alburquerque. El matrimonio de ésta con Fernando de Antequera, que sería rey de Aragón, desde 1412, dio lugar a que el señorío recayese en manos de su hijo Juan, quien se convertiría en rey de Navarra, en 1425. Briones, por tanto, quedó bajo señorío del rey de Navarra.
 Juan I venderá el señorío al mariscal de Navarra Sancho de Londoño pero posteriormente se lo arrebatará (1445-1455). Así mismo, llegará a un acuerdo con Enrique IV de Castilla por el que le cedía la fortaleza con la condición de que no volviese a enajenarla de la corona. Sin embargo, el rey castellano la cedió en 1459 a Pedro Girón, Maestre de Calatrava. Este hecho provocó continuos enfrentamientos entre los Téllez Girón y los Londoño por la posesión de estas tierras. De estos tiempos (14&5) es un curioso inventario que revela la dotación defensiva del castillo. Finalmente, durante el reinado de los Reyes Católicos, Diego de Londoño cedió sus derechos a Juan Téllez Girón, conde de Ureña, hijo del Maestre. En 1457 era alcaide Fernando Silva. Los Girón siguieron en posesión del señorío hasta 1818 en que fue devuelto a la Corona por orden del Consejo de Hacienda.

La fortaleza se extiende de N-E. a S- W. siguiendo un trazado trapezoidal, alargado. Del recinto del castillo sólo se conserva parte de la muralla exterior, con orientación N-E., de la que existe un lienzo, asentado sobre la roca, construido en mampostería con sillares de refuerzo (2 m. de grosor). En el extremo S-W. se cerraba el recinto con la torre del homenaje, construida en sillería, de la que sólo quedan restos de tres paños de lo que debió de ser una planta trapezoidal. Todavía pueden verse algunos vanos: en el paño E., uno apuntado que cobija otro trilobulado, a la altura de la tercera planta; en el paño S., otro vano, más pequeño que el anterior, adintelado al exterior y de medio punto, más amplio, al interior, y en el paño W-, una aspillera, abocinada al interior. Esta torre se derrumbó en 1940, según comenta Ibarnavarro. Por antiguas fotografías, sabemos que era de tres plantas coronadas por una cornisa sobre canes de matacán.

En el siglo pasado, Govantes pudo ver todavía el acceso principal a la fortaleza y, según su relato, era en arco apuntado, con fachada coronada de almenas y flanqueada por pequeños torreones con escaleras de caracol al interior. Se desconoce su ubicación, aunque como supone Enrique Cantera Montenegro debió estar situada o en la muralla S. o en la E. Según Fernández Marco, al N. se abría otra puerta, (cerca del Matadero), bien, como se ha indicado, para el paso de las caballerías al recinto, o bien pudo ser un acceso abierto para un uso posterior.

Ya en el siglo XIX la torre se encontraba en estado ruinoso y el recinto se utilizada como cementerio, conservando aún el primitivo aljibe, Ibarnavarro conoció este aljibe y un subterráneo construido con sillares cuyas juntas estaban pintadas de rojo.

El recinto del castillo se completaba con el del casco urbano mediante murallas. En ellas se abrían seis puertas: al W-, la llamada Puerca de la Villa; al S-W., la Puerta de la Concepción o de la Media Luna; al S-, la Puerta de San Juan; al E., la Puerta del Sol y al N-, la Puerta del Ebro y la del Barrio del Pozo. Cada una de ellas correspondía a la salida de las calles que concluían en la plaza central de la villa, organizada en "bastida" de N. a S. El trazado antiguo puede seguirse todavía a través del paseo de las Cercas de los Cuarenta, del Torreón, del Espolón, del Toro y de la Media Luna. Fuera de este recinto amurallado sobre e! cerro, y a los pies de éste, quedaban los arrabales de Gimileo, al W., y de Cuartango, al solano.

Actualmente, sólo quedan restos de las murallas de la villa en el W. (calles Media Luna y Cerca del Toro), que constituyen el basamento de varios edificios posteriores. De las seis puertas originarias tan sólo se conservan la Puerta de la villa y la Puerta de la Media Luna o de la Concepción. La primera se encuentra en la desembocadura de la Calle Mayor y presenta acceso al exterior en arco apuntado, doblado al interior por otro rebajado. El vestíbulo se cubre con bóveda de cañón y se abre a la calle en arco de medio de punto. Sobre la puerta exterior, en su lado derecho, puede verse el escudo de la villa (león rampante y castillo), otorgado por Fernando III. Se remata el conjunto con una cornisa moldurada. La puerta de la Concepción que da salida a la calle del mismo nombre, perpendicular a la Calle Mayor, tiene un acceso en arco de medio punto rebajado, con una hornacina en su parte interna que cobija una imagen de la Inmaculada del siglo XVI. Esta puerta tal vez fue remodelada a mediados del siglo XVIII. La puerta oriental del Sol se hundió en 1885 y años más tarde, la Puerta sur de San Juan.

Francisco R. Uhagon y luego Enrique Cantera Montenegro, publicaron un inventario de las armas y abastecimientos de la fortaleza de Briones, realizado en 1465, siendo alcaide de la misma Juan Tenorio. A través de él sabemos que la Torre del Homenaje tenia en una planta la cámara del alcaide: en otra superior, a la que se accedía mediante una escalera, dos salas contiguas, y otra cámara sobre el cuerpo de la torre. El arsenal que poseía entonces la fortaleza era importante comparado con el existente en otras. Además, el alcaide tenía prestadas distintas armas a las fortalezas de San Vicente de la Sonsierra y Torremontalbo.


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