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La ruina total del castillo no permite la definición de alzados originales pues la torre sólo mantiene en pie dos muros y restos de mechinales. Como ocurre con tantos otros castillos riojanos es difícil establecer una cronología segura para este castillo de
Autol, aunque por su tipología de castillo roquero y el sistema de construcción empleado, hacen pensar en una fortaleza
altomedieval, de posible origen musulmán.
Debió cumplir un papel de cierta importancia frente a la Calahorra musulmana. Las primeras referencias históricas que hay sobre este castillo se remontan al año 1056, fecha en la que era su tenente Lope
Fortuniones, junto con Ibia (acaso San Felices de Bea). Ulteriormente, aparecen como tenientes Fortún Garceíz (1060) y Sancho Garceaz (1065-1074).
En 1128, otro señor de Autol, llamado don Justaz, confirma una donación de Alfonso 1 el Batallador de la villa de Corella al conde de
Alperche. |
En 1162, el castillo de Autol fue uno de los que primero ocupó Sancho el Sabio, quedando en su poder hasta el cumplimiento de la sentencia de Enrique II de Inglaterra en 1179. Por entonces sería su tenente Jimeno Garcés. En 1198 Alfonso VIII lo dejaba en fidelidad del rey aragonés, en manos de Guillermo González, como garantía del pacto firmado para el reparto de Navarra.
En 1262 esta fortaleza fue una de las cuatro que el rey Jaime I de Aragón concedió a Alonso López de Haro, para mantener su fieldad, al mismo tiempo que le alzaba del homenaje obligado a los reyes de Castilla, según Madoz. Fue donada, en 1369, por Enrique II a Pedro Ximénez de Arnedo. En 1445 pretendió tomarla el concejo de Calahorra. Para ello sobornó a tres hombres de Diego López de Fuelles, que la tenía entonces. Estos lo mataron, junto a su mujer, en la cama, el 13 de agosto de 1445. Pero el adelantado del difunto señor Fuelles, Diego Goíez Manrique, tras treinta días de asedio, recuperó la fortaleza y ejecutó a los traidores, haciéndose cargo de la educación de los hijos. Su testamento, otorgado en Amusco, el 13 de octubre de 1458, manda que se tengan en cuenta los gastos habidos en recobrar las fortalezas de Autol y Davalillo, y que se descuente lo que se invirtió en su reparo, y lo que se gastó en favor de los niños.
Fueron los condes de Azpa y marqueses de Fontellas los últimos señores de esta fortaleza.
Junto a Autol, además de Ibia, había otra fortaleza, la de Cueva, que era del obispo D. Sancho, hacia 1121.
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Castillos en La Rioja
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