Castillo de Arnedillo 

Fuente: Castillos y Fortalezas de La Rioja

El castillo de Arnedillo se ubica al N. de la villa, en la margen derecha del río Cidacos, junto al puente a través del que discurría el viejo camino que comunicaba el alto valle del río con la tierra de Arnedo, y que hoy nos lleva a la ermita mozárabe de Santa María de Peñalba. Hay que suponer que ésta era la vía natural pues, aguas abajo del puente, el río Cidacos ha labrado una estrecha garganta, imposible de franquear hasta épocas recientes en que se ha trazado la carretera Arnedo-Soria que ha tenido que salvar las dificultades orográficas mediante puentes y túneles.
Pulsa para ampliar imagen La fortaleza, por consiguiente, vigilaría este estratégico paso y defendería las tierras del valle de los depredadores montañeses. Actualmente no queda más que una vieja torre y un lienzo de muralla que la une con la pared rocosa de la montaña próxima y el arranque de otro muro que se dirige hacia el S. Sin embargo, en la base de las paredes del cementerio que se sitúa bajo la torre, hay vestigios de muros antiguos, tanto sobre el río como a lo largo del camino que conduce a Peñalba, por lo que suponemos que dicho cementerio ocupa el espacio de la primitiva fortaleza y eso podría explicar la orientación W. de la puerta de ingreso a la torre. 

No obstante, en opinión de Cabañero Subiza, dicha puerta de ingreso a la torre se abría al exterior del recinto y los muros existentes cerraban el espacio que hay entre la torre y la montaña. Podría darse una explicación intermedia: a este castillo primitivo se le añadiría más tarde (¿siglo XIII?) el actual recinto del cementerio, para convertirlo así en una poderosa fortaleza, lo cual explicaría que la puerta de la torre se abra al interior.  
La torre es de planta casi cuadrada pero muy irregular en su interior, dividida en baja y tres pisos sobre madera, de los que sólo quedan dos filas de mechinales. Se iluminaban dichos pisos con aspilleras en los lados S. y E. y una ventana cuadrada con dintel de madera, colocada en el tercer piso sobre la puerta.

Parece una construcción muy antigua (¿siglo X?) que utiliza el encofrado de piedra y tierra con entramado de madera, procedimiento habitual en las fortalezas musulmanas y en las cristianas más primitivas. Según Cabañero Subiza, la puerta de ingreso es en arco de mitra monolítico al exterior y con dos grandes losas al interior, muy raro en la península, aunque da la sensación de ser una refacción posterior a la torre. La puerta estaba defendida por un cadalso lígneo al que se accedía por la ventana grande de la planta tercera. Todavía se aprecian las dos hileras de maderas empotradas en el muro pues se trataba de un cadalso con piso y cubierta, lo que permitía la trabazón de las piezas lígneas y le daba mayor consistencia (Cabañero Subiza). Es imposible el conocimiento del remate original de la torre ya que se encuentra desmochada.

Alfonso VIII daba en 1170 a la catedral de Calahorra y su obispo Rodrigo la villa de Arnedillo con el castillo que dominaba la Lomiella. Por ello, a veces, aparece como teniente el prior del cabildo por mano del obispo.

En 1224 el obispo Juan Pérez llega a un acuerdo con el cabildo por el que se hace con el señorío. Entre los varios conflictos que tuvo en el obispado, uno fue con los hombres de Arnedillo. Los vecinos de la villa se levantaron contra su señor en 1252, atacando su palacio y castillo y negándose a reconocer su señorío. Fueron multados y perdonados pero tuvieron que pagar 300 maravedís por las pérdidas originadas y rendir juramento de vasallaje.

En marzo de 1247 el obispo de Calahorra don Aznar compra varias heredades en Santa Eulalia y en la escritura de esta compraventa, firmada en Arnedillo, se citan todos los oficiales que regían dicha villa y entre ellos Gil Domínguez alcayat o alcaide de la fortaleza por mano del obispo. En 1428 era alcaide Fortún Ochoa.

A mediados del siglo XIX se le llamaba Castillo Lombera y el cementerio del pueblo ocupaba ya el antiguo recinto de la fortaleza.

Castillos en La Rioja