Torre Fuerte de Alberite

Fuente: Castillos y Fortalezas de La Rioja

La torre fuerte, denominada Palacio de Dª Urraca, está ubicada al S-W. del casco urbano de Alberite, en el Barrio de la Torre. Es de planta rectangular (17,50 m. x 12,50 m.), construida con muros de sillería, macizados con morrilo, de 2,50 m. de grosor. El estado de conservación es muy deficiente porque al ser reutilizada para viviendas ha desaparecido completamente el paramento de sillería exterior de los muros E. y S. y quedan algunos vestigios en los otros dos (N. y W.). El muro N. conserva su estructura original en casi toda su altura, pudiendo verse todavía mechinales y una aspillera. El resto de los muros han sido fuertemente modificados en su aparejo por la utilización de materiales diversos (ladrillo, adobe, hormigón) y por la apertura de diversos vanos en sus tres alturas.
Pulsa para ampliar imagen Al interior se han mantenido en mejor estado los muros originales, especialmente en la planta baja. En el ángulo de la torre se han adosado edificaciones. Corresponde a la tipología de torre fuerte frecuente en La Rioja Alta (Villalobar, Baños, Santurde, etc.).

Además de la torre o Palacio de Dª Urraca, denominada por algunos Casa de los Moros, se ha conservado la tradición de la existencia de otro fortín, situado en el extremo N-W. de la villa, en un lugar conocido con el nombre de el Castillar, y de un pasadizo que comunicaba ambas fortalezas. Más que un pasadizo, serian bodegas excavadas bajo las viviendas, de las que todavía se conservan hoy algunas.
El nombre de Alberite aparece con frecuencia citado en la documentación del reino de Pamplona y Nájera, a partir del siglo X, y posteriormente en la del reino de Castilla, especialmente durante el siglo XIV. El primer documento que hace referencia a un señor de Alberite es del año 1056, cuando Iñigo Sánchez aparece como testigo en la carta de población de Longares. En 1064 acaso lo fuera Fortún Ximénez y en 1074 era señor de Alberite Lope Ennecones, testigo en una donación hecha por Sancho de Peñalén al Monasterio de Valvanera. Por esos mismo años, Dª Estefanía, viuda del rey García el de Nájera, concedió a su hija Dª Urraca el señorío de los lugares de Alberite, Lardero y Mucrones. Esta infanta casó con García Ordóñez, alférez de Alfonso VI de Castilla.

El año 1092 el Cid realizó una incursión por La Rioja, destruyendo los poblados de Logroño y Alberite, y en el año 1095, Alfonso VI otorgó a Logroño su fuero, en la villa de Alberite.

En varios documentos de fines del siglo XIII y del XIV, relativos a las adquisiciones que condujeron a que el concejo de Logroño se hiciese con el señorío de Alberite, se habla ya específicamente de la Torre. En 1298 Fernando IV aprueba la venta de Da Teresa Vélez de Guevara al concejo de Logroño del castillo de Alberite, con sus términos y collazos. Sus sobrinos Urraca y Juan Corbarán de Lehet vendieron otros once collazos en 1310. Diego López de Haro vendía una torre con su cerca, próxima al Iregua, en la que el difunto Juan Alfonso de Haro, señor de Cameros, su padre, invirtió dinero en construcción o refacción. Acaso fue ésta la que el concejo de Logroño cambió a Rodrigo Rodríguez de Gordón por una cueva y torre que este poseía en Islallana.


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