Navarrete
Una vez pasado el Pantano de la Grajera, pulmón natural de Logroño, se sigue la N-120 y muy cerca ya de Navarrete, se atraviesa, por un puente, la autopista A-68. Dejamos a la izquierda, las ruinas del hospital de San Juan de Acre, fundado en 1185, para albergue y auxilio de los peregrinos, la  portada  de  este  hospital,  de estilo románico, fue rescatada y utilizada como puerta de acceso al actual cementerio.

Llegados a la localidad de Navarrete, próspera e industriosa villa, con una población cercana a los 2.000 habitantes, famosa por sus alfares, su artesanía y sus famosos vinos. Estructurado  en torno  al  Camino, conservando  gran  parte  de  su  aspecto  medieval, con numerosas casas y palacios blasonados en los que existen elementos decorativos típicamente jacobeos. 
Su castillo fue varias veces arrasado, como consecuencia de las peleas entre navarros y castellanos. Gallardea en lo alto, a  la mitad de la calle Mayor, la Iglesia  de  la Asunción, típico  templo de tres naves, del siglo XVI, destacando el magnífico retablo barroco de finales del siglo XVII, en la sacristía se puede contemplar un tríptico flamenco que atribuyen a Rembrandt, dispone igualmente de unos vitrales muy llamativos.

El peregrino recorre las dos calles mayores de Navarrete, la Alta y la Baja, toda vez que la población se asienta en la ladera del monte Tedeón. A la salida, a la izquierda, el cementerio muestra una interesante portada, abocinada, con arquivoltas adornadas de dientes de sierra y un capitel con la lucha entre Roldan y Ferragut, siglo XIII, la cual procede el antiguo hospital de San Juan de Acre, anteriormente mencionado.
Unos 5 km. más adelante, el Camino sigue el itinerario de la actual carretera, separándose, luego, hacia el alto de San Antón. Antes de coronar la cima, la ruta deja a mano izquierda la localidad de Ventosa, situada sobre un cerro, en el que destaca la esbelta torre del templo, dedicado al obispo francés San Saturnino de Tours. Alcanzada la cima de San Antón, son pocos los restos que quedan del primitivo convento, ubicado en un lugar rodeado de bosques en los que, según la tradición, los peregrinos eran frecuentemente asaltados y robados por cuadrillas de bandoleros.

Poco después se atraviesa la carretera y avanzando por la derecha se llega a un pequeño cerro, conocido como "Poyo de Roldan", que para los riojanos evoca una bonita leyenda: "En el castillo de Nájera, vivía Farragut, gigante sirio, descendiente de Goliat, y mucho más fuerte 
que él. Farragut venció a los mejores guerreros de Carlomagno. Un día llegó por allí Roldan, el más valiente de los caballeros de Carlomagno. Al acercarse a Nájera tiene noticias del tal gigante Farragut. Roldan sube al cerro, desde donde divisa al gigante sentado a la puerta de su castillo. Toma una piedra de dos arrobas de peso, de forma redondeada, y haciendo girar su poderoso brazo, suelta el guijarro que se va a estrellar contra la frente del gigante que cae derribado en el acto. Muerto el tirano, todos los caballeros son liberados y el montículo que sirvió de escenario al combate pasa a llamarse Poyo de Roldan".

El Camino sigue entre viñedos y campos de cereal, pasando entre las poblaciones de Alesón y Huércanos, para posteriormente atravesar el río Yalde a través de un pequeño puente, llegando a Nájera.

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Ventosa

Nájera

Azofra

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