La Ruta del Ebro

El Camino del Ebro, se llama así a la ruta que utilizaban los peregrinos que desde el Mediterráneo iban hasta Santiago. Es la antigua calzada romana que unía Tarraco con Astorga, y que pasaba por las ciudades romanas de Gracurris-Alfaro, Calagurris-Calahorra y Vareia-Varea, a las puertas de Logroño, en tierras riojanas.
Desde la localidad navarra de Castejón, la Ruta Jacobea del Ebro entra en La Rioja por Alfaro, localidad que dispone de la mayor colonia de cigüeñas de Europa. El trazado está perfectamente señalizado y es muy fácil seguir las flechas e imposible perderse. 

En esta localidad, existe un albergue de peregrinos. Se puede visitar el convento de San Francisco donde contemplar un lienzo barroco, que representa la aparición de Santiago en la batalla de Clavijo, y la Colegiata de San Miguel, donde podremos ver una imagen del siglo XVII, que representa a la Virgen Peregrina . La Ermita del Pilar, del siglo XVI, edificio de ladrillo de estilo clasicista.


La salida es por la carretera de Logroño, se sigue hasta la ermita y en este lugar se abandona la calzada para tomar el camino a la derecha, cruzar el ferrocarril y paralelamente al mismo recorrer los nueve kilómetros que separan este punto de Rincón de Soto, donde entraremos una vez cruzada la carretera. En la iglesia parroquial de Rincón, existe un sepulcro con una inscripción informando de que en él está enterrado Juan Jiménez, fallecido en 1.516 y fundador de una capilla en honor del Señor Santiago.

Tenemos que transitar por un largo bulevar que atraviesa todo Rincón de Soto (Avenida de la Rioja), y al final del mismo nos encontramos dos carreteras paralelas que prolongan la calle, las flechas señalan que hay que continuar por la derecha, hasta Calahorra, cuyo acceso es por el Santuario de la Virgen del Carmen, después de haber pasado por delante de la finca del Tío Simón y haber cruzado el Canal de Lodosa.

El Crucifijo o Humilladero, del siglo XVI (Calahorra) En la actualidad se encuentra señalizado todo el término municipal de Calahorra hasta el de Alcanadre. Desde el Santuario de la virgen del Carmen, la mejor referencia es la Catedral, de ahí al Palacio Episcopal en sentido ascendente y a continuación la Iglesia de Santiago el Mayor, pasando por el albergue de Peregrinos “San Francisco”, en lo más alto de la colina, junto al Museo de Pasos de Semana Santa. En este punto, que es el de mayor altitud, arranca la calle de Santiago, por la que se desciende en busca del convento de los P. Agustinos.

Un camino de tierra por su parte posterior rodea el referido monasterio, desembocando en una rotonda. Se sigue recto, quedando a nuestra izquierda Villa Pepita y un poco más adelante Bodegas el Carmen. De nuevo otra rotonda, giramos a la izquierda por la carretera y a doscientos metros un cruce que señala a Murillo. 
Por la carretera que conduce a esta localidad caminaremos durante un trecho, hasta que por un paso elevado se cruza el ferrocarril y como si de una constante se tratara en esta ruta, la línea férrea es la referencia que nos acompañará a nuestra izquierda durante unos 10 kilómetros. 

Nuevamente se cruzan las vías y también la autopista A-68 por un paso elevado, que coincide con la carretera que va de Pradejón a Lodosa. Ahora la referencia es la Autopista a nuestra derecha, que cruzaremos otra vez después caminar 5 kilómetros. Dos kilómetros más por un camino agrícola, que no tiene perdida, y nos encontramos en Alcanadre. En su iglesia parroquial, se guarda una joya románica del S.XII: la Virgen sedente de Aradón, que nos trae evocaciones de un enclave templario ya desaparecido.

Continuando nuestro camino, pasaremos por lugares que han sido etapas importantes de la vieja calzada romana, como San Martín de Berberana o Arrúbal, donde podremos visitar la  iglesia de El Salvador, construida en piedra de sillería y sillarejo en la primera mitad del siglo XVI, excepto la portada, el coro, la sacristía y las capillas laterales que datan del XVII.

De aquí en adelante, por un camino completamente llano y con el ferrocarril siempre a nuestra izquierda se llega a Agoncillo que nos sorprenderá con su impresionante Castillo de Aguas Mansas, con escudo de la Cruz de Calatrava en su portada, y con el Retablo Mayor de la iglesia de Ntra. Sra. de la Blanca, uno de los mejores retablos riojanos. Saliendo de Agoncillo, se cruza el río Leza y, tras dejar atrás el aeródromo de Recajo, nos acercarnos hacia la capital de La Rioja entrando por el barrio de Varea, donde se encuentran los restos arqueológicos de la vieja Vareia romana. Ya sólo nos resta cruzar el río Iregua y entrar en la ciudad de Logroño por la Puerta del Fuero.  Monumento IX Centenario Fuero de Logroño
El Camino de Santiago del Ebro, que viene desde el Mediterráneo, se encuentra aquí con el Camino Francés para continuar juntos hasta Santiago.

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