Volver al menú principalEuropaAsiaAfricaAmericaOceania
 
Los Toltecas

Hacia el siglo 700 d.c las grandes organizaciones polícas creadas en Mesoámeria por Mayas y Teotihuacanos comienzan su declive. Inicandose la aparición de nuevos centros de poder como Chichén Itzá y Tula, esta última conocida como la capital de Los Toltecas.

El origen de los Toltecas está vinculado a una leyenda en la que se cuenta como una tribu Chichimeca que venia del norte a principios del siglo X, conducida por un rey llamado Miscoatl se establece en Culhuacán. No se sabe a ciencia cierta si Miscoatl existió o fué solo leyenda, pero su hijo Topiltzin vivió realmente y es el primer personaje de carne y hueso que aparece en la Historia de México.

De joven Topiltzin estudió para sacerdote y se consagró al servicio de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, antiguo dios de Teotihuacan, protector de la cultura y la civilización. Cuando accedió al trono Tolteca Topiltzin tomó el nombre de Quetzalcoatl, como a menudo hacían los sacerdotes que tomaban la personificación del dios a quien serían. Este nombre causará enormes confusiones a lo largo de la Historia de México entre Quetzalcoatl el Dios y Quetzalcoatl el rey. Durante el tiempo en que Topiltzin reino luchó por implantar nuevas formas de cultura que lo convirtieron en el símbolo de la lucha de la civilización contra la barbarie, y gracias a la paz y prosperidad de que gozó, su reinado es considerado como la "Edad de Oro" de Tula. Durante esta época se reformó el calendario, se introdujo la metalurgia, la ciudad se llenó de templos y palacios, y todas las artes recibieron un nuevo impulso que mejoró las costumbres.

La ciudad de Tula se creo hacia el año 950 d.c fue un asentamiento con base agrícola cuya población estaba dedicada, casi en su totalidad, a las actividades relacionadas directamente con la producción de alimentos. Era un lugar floreciente, con abundancia de todo tipo de plantas alimenticias, como maíz y amaranto, de algodón y árboles de cacao, así como de piedras preciosas y oro.

Después de la fundación de Tula, los toltecas se mezclaron con los otomíes y atrajeron a los nonoalcas y a los amantecas, depositarios de la "cultura clásica", cuyos adelantos asimilaron rápidamente. El Imperio tolteca creció y entró en relación con las más altas culturas de Mesoamérica, de las cuales recibió importantes elementos con los que llegó a formar una cultura nueva que se extendería a lo largo de la Costa del Golfo hasta Yucatán, y por el sur hasta Oaxaca, Chiapas y Centroamérica.

  Tula

Tula fué otro tipo de ciudad. En vez de levantarse indefensa en una llanura, como Teotihuacan, su templo y sus zonas residenciales coronaban una cima fácilmente defendible. Después de todo hay que considerar que se construyó en la frontera Chichimeca y debe haber estado continuamente amenazada por ataques bárbaros. Su tamaño es considerable, pero no mayor que la ciudad de Teotihuacán.

Topiltzin inició una reforma religiosa de régimen teocrático, en la que asumía todos los poderes y relegaba a segundo término a los antiguos jefes de las tribus. lteca-chichimecas, de tradición militarista y cuya deidad representativa era Tezcatlipoca. Durante algunos años Topiltzin logró dominar a sus rivales, pero finalmente los grupos militares rechazaron la opresión político-religiosa de éste y lo obligaron a abandonar Tula Xicocotitlan (Tula Chico).

La sociedad Tolteca estuvo, gobernada por los jefes militares y sostenida por la recaudación de riqueza de las poblaciones conquistadas, como centro del primer estado Mesoamericano que impuso tributos claramente definidos, sentó la pauta gubernamental económica y religiosa que había de seguir el resto de Mesoamerica hasta la conquista Española.

 

Una de las características de la arquitectura Tolteca es la presencia de templos con interiores amplios y una techumbre sostenida por vigas de madera y columnas de piedra. Estas columnas -típicas de Tula- estaban talladas con la figura de guerreros provistos de atlatl o propulsores, dardos y escudos. Uno de los altares estaba sostenido por columnas semejantes a "atlantes", que soportaban sobre sus cabezas y manos la superestructura. El Chacmool, una gran figura esculpida en piedra, sentada en forma reclinada, sosteniendo en el vientre un recipiente y con la cabeza mirando hacia un costado, es uno de los elementos más representativos del arte Tolteca. Las pirámides escalonadas y las canchas para el juego de pelota también tuvieron expresión en Tula.

El estilo cerámico Tolteca más antiguo y que antecede a la fundaicón de Tula, es conocido como Coyotlatelco, el que se caracteriza por el color rojo y café de sus vasijas. Su origen parece estar en Teotihuacán.

Más tarde, se desarrolla un tipo de cerámica conocida como estilo Mazapán, cuya dispersión por gran parte de Mesoamérica se asocia a la expansión política de los Toltecas. Sus formas más sobresalientes son escudillas con su interior decorado con líneas rectas u onduladas, pintadas de rojo intenso. Junto con el estilo Mazapán, se produjo una cerámica llamada "Plumbate", que es una de las únicas alfarerías en el Nuevo Mundo con superficies que aparentan estar vitrificadas, gracias a la pintura con pigmentos minerales y cocidas a altas temperaturas. Curiosamente, esta cerámica no fue hecha por los Toltecas sino por tribus de Guatemala, pero su participación en la red comercial del Imperio la convirtió en uno de los mejores distintivos de la hegemonía de esta gran nación de conquistadores.  
 
Tula fué destruida hacia el 1160, tal vez por otra ola de invasiones bárbaras que nunca dejaron de constituir una amenaza. La ciudad quedó desierta, pero sobrevivió el nombre de sus constructores, algunos grupos nómadas que afirmaban ser de ascendencia Tolteca se dispersáron por todo el territorio de México y llegaron hasta Nicaragua, al sur, estableciéndose donde podían o convirtiendose en la clase gobernante de los pueblos conquistados.