La capital de Honduras
es un antiguo pueblo minero que debe su distinción como capital a los amores de
uno de los gobernantes del país. De esta manera, "Tegus" como afectuosamente se
refieren los capitalinos a su ciudad, paso de ser un importante centro minero a
la capital de la República. Situada en un valle y rodeada de montañas cubiertas
con pinares, contrastan las antiguas construcciones coloniales con las modernas.