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Los Olmecas
 

Aún en nuestros días se discuten los orígenes de la cultura Olmeca. Sin embargo, se conocen algunos antecedentes de su remoto pasado. En realidad, el término olmeca tan sólo sirve para designar un grupo portador de un particular estilo artístico, pero no una identidad etnolingüística; aunque sus descendientes modernos se encuentran entre los pueblos Mixe-Zoque-Popoluca del sur de México.

El nombre olmeca deriva de las palabras náhuatl olli, goma, y mecatl, estirpe. Indudablemente, los olmecas no se llamaban a sí mismos "el pueblo de la goma", pero el nombre sirve para designar el área metropolitana olmeca: Tabasco septentrional y Veracruz meridional, región mexicana de la goma.

  Los ancestros de quienes iban a conformar la cultura olmeca procedían del norte de Suramérica, acaso de Colombia y Ecuador. Aquello primeros grupos pudieron haber penetrado hacia el territorio que ahora se denomina Mesoamérica(1), vía la costa del Pacífico de Guatemala y Chiapas. las ocupaciones indican que fue allá en donde se gestaron algunas características que han hecho posible identificar sus antecedentes. Tales grupos, proto-olmecas, dejaron sus huellas en cerámicas fechadas alrededor de los años 1500 a 1400 a.C.
La influencia olmeca se extendió de forma considerable, su presencia llegaría tan lejos como Centroamérica, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Morelos, Guerrero y la Cuenca de México, llegando hasta Costa Rica y Panamá en el extremo sur, y lugares como Teotihuacán, Valle de Bravo y Jalisco en el extremo norte.

La civilización olmeca inició su evolución alrededor del año 1200 a.C., y se establece, a partir de estas fechas y hasta 900 a.C., un patrón cultural mesoamericano. Para el año 400 a.C., la cultura olmeca ya decaía como unidad rectora del área cultural de Mesoamérica. Los logros de esta extraordinaria cultura se conservaron por muchos siglos, algunos de los cuales subsistieron hasta la conquista española que truncó el desarrollo autóctono mesoamericano.

La cultura olmeca hablaba una lengua de la protofamilia zoque-mixe. Además, hubo prestamos lingüísticos a otros idiomas que viven alrededor de esta familia que no sólo son básicos en la cultura mesoamericana, sino que no tienen precedentes afuera del área olmeca. Por ejemplo, del protozoque-mixe recibieron sus vecinos mayenses y nahuas los nombres de varios cultígenos importantes como cacao, frijol y calabaza. Términos rituales y calendáricos también fueron prestados, como incienso, contar o adivinar, nombre de perro como día calendárico, hacha para sacrificio, viejo o brujo, petate símbolo de autoridad, papel, abeja, sandalia y pulque; en fin, más de cincuenta diferentes palabras. Además, el inventario cultural protozoque-mixe es muy parecido a lo que fue el inventario cultural de los olmecas como pueblo sedentario agrícola y alfarero.

Entre las mayores contribuciones de los olmecas están el calendario, el sistema de numeración, la escritura jeroglífica y las observaciones astronómicas. El sistema numérico de puntos y rayas, posteriormente desarrollado por los mayas, se halla en la estela C procedente de Tres Zapotes, Veracruz, datada en 291 a.C.

En el período Preclásico Medio, aparecen los primeros centros ceremoniales olmecas. Situados generalmente en islas o en elevaciones de terreno que se transforman en islas durante la temporada de lluvia.

 
Símbolos Olmecas
La cultura olmeca se caracterizó desde muy temprano por una fuerte obsesión felina, conectada al parecer con un culto al agua o la lluvia. El jaguar (abundante entonces en la región y peligro constante para sus habitantes): pudo haber sido considerado como el ancestro común; una especie de animal totémico. Las representaciones más frecuentes en el arte olmeca son, en efecto, los diversos atributos del jaguar: cejas, encías, garras, manchas, etc., solos o en combinación con elementos humanos. El jaguar quizá fue conceptualizado como el origen; representaba la tierra y el inframundo, como poco después la serpiente sería incorporada a su ideología, identificándola tal vez con el agua que corre. Dos conceptos básicos en su pensamiento que posteriormente serían fusionados para dar lugar a un ser fantástico que reunía los atributos y simbolismos de ambos animales: tierra y agua; fertilidad.
 
A los olmecas se le atribuye el afianzamiento de la clase sacerdotal, la práctica de la deformación craneana, de la mutilación dentaria, del sacrificio humano y del autosacrificio; atributos ceremoniales, así como adelantos tan decisivos para Mesoamérica como son el calendario ritual, el sistema de numeración vigesimal y de escritura glífica, el principio de los centros ceremoniales con la parición de las construcciones de tierra y de las primeras pirámides como basamentos de los templos.



Aunque los olmecas vivieron en una zona sin rocas, su material favorito fue la piedra, importada de otras regiones. Fueron los primeros grandes canteros mesoamericanos. Los bajorrelieves sobre roca se señalan por diversos rumbos de Mesoamérica, y hacen evidente la penetración de influencias olmecas. Sin embargo, las esculturas olmecas más conocidas son las colosales cabezas de basalto, que rebasan los 2.50 de altura y pesan hasta 14 toneladas. Sus facciones redondeadas; tienen labios gruesos y llevan puesto un casco. Se ha dicho que son retratos de los gobernantes olmecas; de labios gruesos y nariz ancha. También se ha dicho que representan jugadores de pelota decapitados.

La escultura olmeca nos da buena idea del tipo físico olmeca, o más bien, de dos tipos: uno grueso y bajo, de cuello corto, cabeza redonda, con rasgos negroides; el otro, esbelto con rasgos mongoloides, ojos oblicuos, de nariz ligeramente aguileña, labios más finos, y cabeza deformada artificialmente. Este último tipo podría corresponder a representaciones más tardías, de un grupo que llegó y se fusionó con el primero.

Después de varios siglos de desarrollo, la cultura olmeca paulatinamente fue siendo asimilada y transformada por otros grupos que arribaron al área metropolitana. Tal es el caso de La Venta, en donde entre los años 600 y 400 a.C., plasmaron en las esculturas, junto con personajes y rasgos típicamente olmecas, un tipo físicamente diferente, que en poco tiempo se impuso en las representaciones.

A partir de los últimos siglos anteriores a la era cristiana los olmecas fueron perdiendo muchos de sus típicos rasgos, y ocuparon gran parte del sur de Veracruz; algunos salieron rumbo a las tierras bajas centrales mayas. Otros emigraron hasta El Salvador, Guatemala y Chiapas.



(1) Se designa como Mesoamérica a la región centro-sureste de México, y la zona norte de Centroamérica, donde florecieron las más importantes civilizaciones prehispánicas. Desde los olmecas, en lo que hoy es el sur de Veracruz y Tabasco; los mayas en la península de Yucatán, Chiapas, Guatemala, Belice y Honduras; los mixtecos-zapotecas en lo que hoy es el estado de Oaxaca, los toton acas al norte de Veracruz; los toltecas y aztecas en el altiplano, etc. Hoy en día tenemos testimonios de su cultura y su grandeza, a través de las ruinas de ciudades ancestrales que poco a poco nos han ido revelando los secretos mejor guardados.

Fuente: Museo Digital Arqueológico del Salvador